El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Historias de Cafés, croissants, búnkers y bicicletas por la Aquitania francesa




Si el sabor del café y los croissants tienen una nacionalidad, indudablemente se la atribuimos a La France, ese país vecino que nos deleita por su belleza, sus paisajes y su delicadeza al hablar. ¡Quién no ha sentido gustazo sumo al levantarse por las mañanas y desearse los buenos días al ritmo de un bon jour y dirigirse sin dilación a saborear ese petit déjeuner que embelesa los sentidos...!

Pusimos rumbo a la Aquitania-esa región situada en la cornisa sur atlántica de La France-con un claro objetivo: disfrutar de sus playas infinitas, protagonistas de los innumerables desembarcos acaecidos durante la II Guerra Mundial. A lo largo de nuestro camino, nos hemos topado de frente con esas grandes moles de hormigón, los conocidos como búnkers, reconvertidos en la actualidad en singulares espacios de arte y, hemos jugado, soñado, alucinado con los espectaculares túmulos de sedosa tierra,  gigantes arenosos, capaces de alcanzar los 110 metros de altura, y que dan forma a la espectacular Duna de Pilat, un precioso capricho de la Naturaleza.






El Lac d´Hossegor, muy cerquita de Capbreton, fue nuestra primera parada. Reposar la mirada sobre el lago se convirtió en sinónimo de absoluto bienestar... las vacaciones daban comienzo en ese preciso momento. A continuación y sin pensarlo mucho, bajamos las bicis de la furgoneta con rumbo al pueblito-un suave pedaleo acompañado por la brisa marina abriéndonos el apetito-.
Tras la ingesta de un delicioso quiche lorraine pusimos rumbo a la Plage des Casernes. ¡He aquí como se produjo nuestro primer avistamiento de búnkeres, todos ellos diseminados en el conocido como Muro Atlántico de las Landas! 

Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), los alemanes edificaron una imponente línea defensiva en la costa atlántica de los países ocupados. El objetivo de tan magna obra de ingeniería-compuesta de cañones, casamatas, baterías, búnkeres- era el de impedir un desembarco de los aliados en el continente. En la actualidad, se pueden observar los restos de los búnkers (algunos "volados" durante la retirada alemana), reconvertidos en obras de arte por los grafiteros.




El segundo día del viaje se antojaba más que memorable. Ahí estaba la formación arenosa más increíble jamás vista, la conocida como la Dune de Pilat, ¡contemplarla desde su base ya supuso todo un reto!. 
La gran Duna de Pilat podría compararse a un ser vivo ya que se encuentra en permanente evolución y desplazamiento desde su génesis, estimada hace varios miles de años. Se extiende por una superficie de 87 hectáreas, ocupando la friolera de 2,5 km de costa lineal y hasta 500 metros del bosque del Parque Natural de las Landas de Gascuña. Un atardecer sobre su cresta, contemplando el Océano Atlántico, resultaron la ecuación perfecta. 







La tercera etapa del viaje, siempre en dirección Norte, venía cargada de emociones y misterio. Delante de nosotros se encontraba una playa kilométrica con sus cinco búnkers. La playa en la que nos situábamos lleva por nombre "Le Pin Sec" y, es tan bella, que hasta los propios franceses prefieren mantenerla en secreto (no hagan mucha difusión de su ubicación, su pureza radica en ello).







Tras tres días disfrutando del sol, playas y cervezas, el viaje tornaba hacia un rumbo histórico. Nuestro siguiente destino tenía nombre de ciudad: La Rochelle, un precioso y preciso punto en el mapa, decisivo también en el desarrollo de la II Guerra Mundial. Un puerto de mar cargado de pasadizos, soportales y lugar de residencia para comerciantes y armadores durante los siglos XVII y XVIII. 








Visitar La Rochelle resultó todo un éxito en nuestra elección de viaje, no solo porque puedes recorrerla en bici, sino también porque allí se encontraba la Base de submarinos de La Pallice, una de las cinco bases construidas por la Alemania nazi para el albergue, abastecimiento y reparación de submarinos (U-Boot) en las costa atlántica de Francia. El complejo principal lo situamos en el Búnker, destino de obligada visita de nuestro periplo viajero.
Le Bunker de La Rochelle se merece una entrada protagonista en el blog, pero para hacernos una pequeña idea de la envergadura del sótano, anotaremos los 192 metros de ancho, 159 metros de profundidad y 19 metros de altura. El bar del Búnker, situado en los bajos de uno de los Hoteles más emblemáticos durante la guerra-L´Hôtel des Etrangers-, era frecuentado por la 3ª flota de marinos alemanes,  lugar de encuentro de oficiales, soldados y algún que otro espía...





A estas alturas de viaje por la France Atlantique, ya sentíamos cómo el carácter de los aquitanas y aquitanos era más y más cercano. Daba igual que no me entendieran en mi precario francés, la amabilidad es sin dudarlo, tarjeta de presentación para los habitantes de esta bella región francesa. 

Y llegamos a nuestro destino final: la Île de Ré (La isla de Ré), a tan sólo 4 km de La Rochelle. Decidimos visitar esta pequeña isla flotante por la existencia de un faro, el llamado "Faro de las ballenas", del resto no teníamos ni idea...
Es un gustazo llegar a los sitios y perderse cual exploradores decimonónicos. Aparcar la furgoneta y comenzar a andar por calles estrechas, con casitas pertenecientes a otra "época" y, terminar durmiendo en un hotel pegado a un puerto de mar, en la misma capital histórica de la isla, Saint Martin de Ré, fue todo un golpe de suerte.
Esta bucólica localización, se ha convertido desde hace tiempo, en el destino de muchos franceses con un alto nivel adquisitivo, en donde prima la relajación y el placer. 
La parte conocida como La Ciudadela, en la zona fortificada, fue, desde medidos del siglo XIX, punto de reunión de todos los presos de Francia. Cientos, miles de condenados salían del muelle George Clemenceau con destino a las colonias francesas en la Guayana o Nueva Caledonia, como Alfred Dreyfus (1859-1935), aquel militar condenado injustamente que protagonizó uno de los casos más flagrantes de la injusticia militar francesa con un trasfondo de espionaje y antisemitismo, el conocido como "Caso Dreyfus". Una recomendación: vean, ¡no dejen pasar! "El oficial y el espía" (2019) de Roman Polanski, 

Y llegamos por fin al Faro de las Ballenas, destino final del viajea bordo de nuestras bicicletas. Hambrientos y deseosos de posar nuestras miradas sobre la línea del horizonte, a 57 metros de altura.





"Los bienes de la tierra se desmenuzan entre los dedos como la arena fina de las dunas" Antoine de Saint-Exupéry

(*Merci, camarade de voyage, por votre sourire, conversation, compagnie et tant d´autres choses)