El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

viernes, 4 de mayo de 2012

"Doctor Livingstone, supongo"

Stanley & Livingstone by Henry King. (1939)

A veces la Historia nos sorprende con hechos realmente curiosos. El de hoy unió a dos hombres en un encuentro "nada casual". No existía ningún vínculo de amistad, ni de trabajo entre ellos, sino más bien un afán por los descubrimientos en una época en la que ser explorador era todo un oficio. Aquellos fueron días gloriosos para la conquista del territorio y también fueron días que muchos hubieran  querido olvidar y borrar de sus vidas.
Pero comencemos por conocer el hecho que les presentó. A mediados del siglo XIX llegaron a África procedentes de Europa todo un elenco de personajes, desde misioneros, exploradores, agentes comerciales a déspotas ilustrados que perseguían su ego en las entrañas del continente.  Por entonces África era el último pedazo de tierra desprovisto de demarcaciones y nombres, los espacios en blanco ocupaban la totalidad de mapas y el desconocimiento de su orografía sumaban otra dificultad para su exploración. No existían mapas indicativos de ríos, lagos, montañas y menos aún de carreteras. Aquello se convirtió en un misterio para el hombre blanco.



 Uno de los primeros en llegar fue David Livingstone (1813-1873), escocés de nacimiento y misionero de profesión. Pertenecía a la Iglesia Congregacional o lo que es lo mismo, cualquier iglesia protestante de origen calvinista que practica el gobierno "congregacionalista", es decir, que cada uno maneja sus asuntos de manera independiente y autónoma. A Livingstone se le considera a día de hoy como uno de las mayores figuras de la historia de la exploración, ya no sólo por sus estudios en el campo de la zoología, botánica y geología, sino porque fue el primer "blanco" en divisar en el año 1855 lo que la tribu de los Makololo llamaban humo que truena, es decir las cataratas del Zambeze, lo que todos conocemos por Cataratas Victoria (en honor a la reina Victoria de Inglaterra). A partir de este descubrimiento cambiaron por así decirlo las preferencias y los ideales de Livingstone. Su labor evangelizadora pasó a un segundo plano. Es entonces cuando siente que África le ha atrapado y necesita seguir descubriendo territorios y abrir nuevas vías de comunicación. Para ello viaja de nuevo a Inglaterra solicitando fondos para su siguiente expedición y de paso "dimitir" de la sociedad misionera a la que había pertenecido. Entre los años 1858 y 1863 exploró la zona comprendida entre el lagoo Nyassa y el río Zambeze, clave por su navegabilidad y arteria principal de la zona. De ahí pasaron a los rápidos de Kabrabasa sufriendo grandes dificultades, y si a esto le añadimos la aparición de enfermedades en los miembros de la expedición, el fracaso de la misma era ya un hecho. Su esposa Mary y su hermano Charles murieron de disentería y encima el encontronazo con el mayor comerciante de esclavos de toda África, un tal Tippu Tip, les hizo plantearse su vuelta a Inglaterra.



Por entonces el Imperio Británico en su afán colonizador no se conformaba con haber descubierto el nacimiento del río Nilo por parte del oficial John Hanning Speke. Londres necesitaba corroborarlo y la Royal Geographical Society lo ansiaba, tarea que le encomendó a Livingstone.
De nuevo en África la expedición toma rumbo desde Zanzibar al interior del continente, pasando por Tanzania y adentrándose en los lagos Bangweulu y Moero y el río Lualaba, identificados erróneamente como el Nilo y que en realidad constituían la cabecera del rio Congo.
Es a partir de este momento cuando se le pierde la pista a Livingstone. La primera vez que llegó a África nuestro hombre contaba con la edad de 28 años y desde entonces hasta ahora llevaba más tiempo viviendo en África (entre una y otra expedición) que toda su infancia y adolescencia en Inglaterra.  Nadie sabía nada de él, no llegaban noticias de ninguna expedición que le hubiera visto, no se recibían cartas, no había señales que indicasen que seguía vivo, pero es que tampoco nadie le había visto morir. Livingstone había perdido el contacto con su otro "mundo".

Henry Morton Stanley

Es ahora cuando aparece en acción la figura de un personaje clave en su búsqueda. El editor del New York Herald con sede en París le pide a su corresponsal, Henry Morton Stanley que busque a Livingstone, esté donde esté. De esta manera nos relata Stanley sus primeras impresiones sobre tan "inusual" encargo por parte de su periódico:
"El 16 de Octubre del año 1869, cuando me hallaba en Madrid y en mi casa de la calle de la Cruz, me presentó mi criado a eso de las diez de la mañana, un parte telegráfico expedido por el señor James Gordon Bennet, director del New York Herald, de quien yo era corresponsal. Rasgué el sobre y leí lo que sigue: "Vuelva a París, asunto importante" .
Cuando llegué a París fuí directamente al Gran Hotel, donde estaba alojado entonces el director del New York Herlad; llamé a su puerta y contestó una voz:
-Entre
El señor Bennet estaba acostado pero se pudo al momento su bata y me preguntó:
-¿Quién es usted?
-Stanley
-Ah! ya sé; tome asiento; se trata de confiarle una misión importante. ¿Dónde piensa que se halla Livingstone?
-Verdaderamente, no puedo decirle nada, caballero.
-¿Cree que ha muerto?
-Es posible que si; puede ser que no.
-Pues a mí me parece que está vivo y que se le podría encontrar y le envío en su busca.



Stanley pone rumbo a Zanzíbar organizando una expedición a la aldea de los Ujiji, cerca del lago Tanganica.  Parece ser que las últimas noticias que se tuvieron de Livingstone le ubicaban muy cerca de esta zona, pero nadia había vuelto a saber nada sobre él, la única pista con la que contaba Stanley era la poca información que iba recopilando en aldeas diseminadas por tan vasto territorio. Por fin y tras meses de búsqueda se produjo el encuentro:
"Mientras avanzaba lentamente, pude observar su palidez y su aspecto de fatiga: llevaba un pantalón gris, un chaquetón rojo, y una gorra azul con galoncillo de oro. Hubiera querido correr hacia él, pero me sentí cobarde ante aquella multitud; hubiera querido abrazarle pero él era inglés y yo ignoraba cómo me recibiría. Hice pues lo que me inspiraron la cobardía y un falso orgullo; me acerqué deliberadamente y dije descubriéndome:
-¿El Doctor Livingstone, supongo?
-Sí, caballero-contestó con benévola sonrisa, descubriéndose a su vez.
Entonces nos estrechamos las manos".

Stanley encuentra a Livingstone en un estado deplorable. Enfermo y sin apenas recursos deciden dirigirse  juntos al rio Tanganica. Tras varios meses de  expedición y cansados, Stanley decide regresar a Inglaterra, no así Livingstone, que no cesaba en su búsqueda del nacimiento del rio Nilo. Tras su separación las cosas volvieron a empeorar. Livingstone cae enfermo de malaria, eso, junto a una hemorragia motivada por una disentería acaban con la vida de tan ilustre explorador. Su muerte se produce el 1 de Mayo de 1873 en un pequeño poblado del lago Bangweulu, en Zambia. Se podría calificar la vida de Livingstone como una gran viajera, pero ¿y su muerte?. Para repatriar su cadáver decidieron conservarlo en sal hasta llegar a la costa del Índico, desde allí un barco lo transportaría hasta Inglaterra, donde fue enterrado en la Abadía de Westminster. Lo más asombroso de todo es que los nativos de la aldea donde murió se quedaron con su corazón para enterrarlo debajo de un árbol, porque todos decían que "su corazón ya formaba parte de África".

David Livingstone




lunes, 9 de abril de 2012

Boarding pass to NY





New York es la ciudad por la que pasan anualmente cerca de 100 millones de pasajeros procedentes de los tres aeropuertos de la región (el Aeropuerto JFK, La Guardia y Newark). Es difícil averiguar el volumen de viajeros que llegaban a la ciudad hace cien años. Por entonces Europa era el escenario de una migración masiva. Miles de personas empujadas por la miseria se embarcaron rumbo al nuevo continente con la esperanza de encontrar "algo mejor".  La única manera de llegar era a través del Océano, cruzar las 3450 millas náuticas (6438 km) que separan Inglaterra de la Gran Manzana se convirtió en una aventura, más que nada porque sufragarse un pasaje en un vapor requería de unos ingresos altos y no todos disponían de dinero para hacerlo. Los que viajan en primera clase, es decir los aristócratas llegaban a pagar entre 260 y 80 libras por un camarote o suite de amplias dimensiones, incluyendo salas de estar privadas y camarotes para sus ayudas de cámara. Los que viajaban en segunda clase eran aquellos que habían alcanzado cierto rango en la sociedad, como profesores, funcionarios, comerciantes, pequeños terratenientes. El precio de sus camarotes podía oscilar entre las 15 y 70 libras. Los pasajeros de tercera clase solían ser familias que emigraban a los Estados Unidos procedentes de Irlanda, Inglaterra, Italia, Suecia, Bélgica...en la mayoría de los casos estos pasajeros lo habían vendido todo para poder pagarse un pasaje e intentar empezar de cero en América. Sus recursos económicos por lo tanto eran ínfimos y el camarote aún más. El precio medio de un pasaje rondaba las 7 libras, aunque muchos viajaban con billetes familiares que oscilaban entre las 25 y 40 libras.



Es curioso cómo incluso en un barco, trazando un perfil transversal sobre el mismo, podemos diferenciar las diferentes clases sociales, desde lo más bajo, las bodegas, a lo más alto, la cubierta y por consiguiente el privilegio a poder respirar aire puro.
Los medios de comunicación se sienten estos días muy cercanos a un hecho histórico que está a punto de cumplir cien años. Vaya, cómo gustan éste tipo de acontecimientos, (sobre todo a James Cameron que parece vivir obsesionado por las reliquias del barco). Las gentes que vuelven a oír la noticia en sus pantallas de televisión o bien los que lo leen en los periódicos, se les vuelve quedar cara de pócker. Soltamos un pequeño alarido o suspiro entrecortado en el que se mezclan morbo y desgracia.
 El hundimiento del Titanic, un 14 de Abril de 1912, dejó boquiabiertos a medio mundo. La máquina de vapor con aspecto titánico pereció en las aguas de la manera más absurda. Un pedazo de hielo desprendido de otro gran iceberg provocó una de las mayores catástrofes humanas que se recuerdan. El Royal Mail Steamship Titanic, "Buque de vapor del Correo Real Titanic" era el segundo buque construido junto a un trío de transatlánticos conocidos como clase Olympic, los mayores y lujosos de su tiempo. La suerte tampoco acompañó a otro de los tres buques. El HMHS Britannic fue requisado en 1915 como barco hospital durante la I Guerra Mundial. El impacto de una mina lo hundió  en el Mar Egeo siendo descubierto casi sesenta años después por el francés Jacques Cousteau.



El Titanic zarpó de Southampton el 10 de Abril de 1912 con destino a Cherburgo en Francia y después a Queenstown en Irlanda antes de adentrarse en el Océano Atlántico rumbo a New York. En estas dos escalas embarcaron sobre todo pasajeros de tercera clase, inmigrantes a los Estados Unidos. La historia de lo que sucedió dos días más tarde la conocemos todos. La colisión con el iceberg se produjo a las 23:40 en la noche del 14 de Abril. Todo sucedió muy rápido, el parte de daños realizado por el constructor del barco, Thomas Andrews, establece un pronóstico muy claro, el barco se hundiría en una hora, a lo sumo en dos. Y así sucedió. De las 2227 personas, entre pasajeros y miembros de la tripulación, tan sólo sobrevivieron 705 aproximadamente. El único buque que acudió al rescate del Titanic fue el Carpathia que tras recibir la señal puso rumbo al lugar del hundimiento. El Carpathia mandó a New York un 15 de Abril el primer telegrama con la noticia del desastre, dicho telegrama va a ser subastado después de cien años y se espera que su venta alcance la cifra de 100,000 libras (unos 121.204,309 euros). El mensaje Marconi decía lo siguiente "Deeply regret advise you Titanic sank this morning fifteenth after collision iceberg resulting serious loss life. Futher particulars later" (Lamento profundamente que el Titanic se hundió el decimoquinto día después de la colisión con iceberg resultando grave pérdida vida. Menciones complementarias posteriores).

Telegrama informando de la tragedia

Puede parecer asombroso que hasta en una subasta internacional se llegasen a pagar hasta 50.000 libras por un juego de llaves de los lavabos de caballeros de primera clase. Cualquier objeto rescatado de las profundidades huele a dinero, hasta el más absurdo. Es curioso también el caso del vigía Frederick Fleet. Él fue quien avistó sin poder creerlo el iceberg a 500 metros y con una elevación de unos 30 metros. Gritó desde el mástil del barco ¡hielo delante! pero demasiado tarde, la maniobra "Full astern" (Atrás toda) no fue suficiente para evitar la colisión. Fleet se salvó del naufragio, sobrevivió a las dos guerras mundiales y finalmente se suicidó: ahorcándose.
Otra de las curiosidades que rodean al naufragio, la protagoniza Joseph Conrad.  Resulta que en las bodegas del Titanic, entre el correo, viajaba un manuscrito de una obra suya, "Karain, a memory". Su destino final y fatal, las profundidades del Océano.



 Me acabo de enterar de que Conrad (1857-1924)  fue de los pocos escritores de entonces que escribieron sobre el hundimiento del buque. En "Algunas reflexiones sobre la pérdida del Titanic" artículo recogido en el libro Titanic, (Gadir, 1912), Conrad vierte durísimas críticas sobre las dos comisiones investigadoras de la catástrofe, comisiones formadas por los senadores norteamericanos y la inoperante Cámara de Comercio inglesa. El escritor defiende a los marinos supervivientes y critica la extravagante empresa comercial de botar un gigantesco hotel de lujo con cuatrocientos camareros y escasos botes salvavidas. Conrad escribe: "Resulta inconcebible pensar que haya gente que no pueda pasar cinco días de su vida sin una suite de hotel, cafés, banda de música y refinados placeres similares. Sospecho que el público no es del todo culpable de ello. Se les empujó hacia todas estas cosas en el curso normal de la competencia comercial. Si mañana se eliminaran todos estos lujos, el público seguiría viajando. No pierdo la esperanza en la Humanidad".





domingo, 1 de abril de 2012

Hay otros mundos pero están en éste.


"Il y a un autre monde mais il est dans celui-ci"
 La célebre frase escrita a finales del S.XIX por el poeta francés Paul Éluard resume la actual convivencia de distintas realidades. El autor, amante de la vanguardia, me transporta al pasado, a un lugar creado para imaginar "otro mundo". Un mundo que cuenta ya con casi un siglo y medio de existencia.
Retrocedamos un poco en el tiempo. Estamos a principios de Mayo de 1889. Viajo cómodamente sentada en el vagón de un tren a vapor con dirección a París. Supe por un amigo que estudia piano allí, que la ciudad se convertiría por unos meses en la capital mundial del arte, de las vanguardias europeas y que cualquiera que desease experimentar el progreso científico y técnico del momento, debía acudir a la Exposición Universal de París.
Viajo ligera de equipaje. Una maleta pequeña, dos libros y el periódico de la mañana en donde se ofrece un amplio reportaje sobre la ciudad en estos días. "Todo hombre civilizado tiene dos patrias: (escriben hoy día 5 de Mayo), la suya y París". Según cruzamos la frontera leo el programa de fiestas de la Exposición, y el porqué de su celebración: el Centenario de la toma de la Bastilla, el inico de la Revolución Francesa, todo un símbolo nacional.
Tras casi veinte horas de viaje y medio dormida, escucho en el pasillo la llegada a Gare du Nord. Me apeo del tren y por fin salgo al exterior. La ciudad es pura efervescencia. Los carruajes tirados por caballos, los cafés atestados de gente, los bulevares. Atravieso Les Halles (el mercado cubierto) y me encuentro con la mayor concentración de frutas exóticas que jamás había visto. El edificio que guarda el mercado es colosal. Entre 1852 y 1870 el arquitecto, Victor Baltard, proyectó los doce pabellones con el techo y paredes de cristal junto a, no sé cuántas columnas de hierro. Y me pregunto: si ésto es un mercado, qué me encontraré ahí fuera.

Les Halles

Atravieso el río Sena por el Pont des Arts con dirección a la Abadía de Saint-Germain des-Prés, la cual me servirá como punto de referencia ya que he reservado una pequeña habitación de hotel cercano a ella. Es increíble según paseo por las calles la magnificencia de esta ciudad. Durante el viaje he leído casi en su totalidad el libro de "Memorias" escrito por el ingeniero que contrató Napoleón III para dar la vuelta a toda una urbe marcada por un pasado medieval. El autor del libro, el ingeniero George Eugêne Hausmman, diseñó entre 1852 y 1870 el París de los bulevares, de las grandes avenidas, toda una renovación urbana al más puro estilo clasicista. Al fin diviso la abadía benedictina. Mi hotel está cerca...
Anoche no pegué ojo, no podía parar de imaginarme la Exposición. Me he levantado temprano con un claro objetivo: llegar cuanto antes al parque del Champ-de-Mars. Estoy ansiosa por visitar la explanada donde se concentran la totalidad de los pabellones y algo que llaman...la torre Eiffel?

Pabellón argentino

Hoy es 6 de Mayo, el día en que se inagura la Exposición. Hay tanta gente que me cuesta llegar a la puerta de entrada. Mi objetivo es visitar primero el pabellón argentino y seguir a la aventura. La Exposición se ubica en un área rectangular de 1 Km2 compuesta por cerca de 80 edificios, siendo el más importante La Galerie des Machines. Se trata de un mastodóntico edificio alargado de unos casi 420 metros de largo y 115 de ancho. Así la describe el arquitecto Jourdain "La galería de las máquinas, con su fantástica nave de 115 metros sin tirantes, su vuelo audaz, sus proporciones grandiosas y su decoración inteligentemente violenta, es una obra de arte tan bella, tan pura, tan original y tan elevada como un templo griego o una catedral". Otro de los atractivos de la Expo es la llamada Historia de la Habitación, creada por Charles Garnier, el diseñador de la ópera de París. Se trata de un conjunto organizado en dos categorías: una prehistórica y otra histórica. En la prehistórica hay estructuras simples ambientadas en hábitats naturales (bosques, rocas, grutas). En la segunda, estructuras de civilizaciones primitivas dan vida y forma a una empequeñecida Asiria y Mesopotamia que ocupan toda mi atención.

Galería de las Máquinas

Me propongo visitar, ahora en compañía de Gêorge, "Le Village Nègre" (el pueblo negro) una atracción donde se muestran 400 negros y que para muchos supone un orgullo nacional. La conquista del hombre blanco ante la barbarie de los pueblos colonizados. Me cuenta mi amigo que ante el marco de la celebración de "igualdad, fraternidad y libertad" se exhiben cientos de indígenas denominados Shelkman u Onas procedentes del sector norte de la Isla Grande de Tierra de Fuego, ubicada en el extremo austral del continente americano. Maurice Maître los capturó en la bahía de San Felipe y se los trajó a París encadenados, con el objetivo de exhibirlos al público. Los mantienen en jaulas y durante la noche les dan de comer como animales. Es lo más parecido a un zoológico humano.


Creo que ha llegado el momento de visitar la joya de tan (sublime) celebración. La Torre Eiffel es..., bueno no sé si puedo describirla en una, dos o tres palabras, creo que nadie hasta ahora había contemplado un amasijo de hierros tan bien colocados. Se necesitaron casi dos años para poner en pie las casi 6900 toneladas de hierro. Varios artistas entre los que se encuentran Alexander Dumas, Charles Garnier o Zola han escrito una carta abierta condenando la torre. La ven como un monstruoso artefacto que destruía el bello perfil de la ciudad, "torre vertiginosa y ridícula que domina París, como una gigantesca y oscura chimenea de fábrica". A pesar de las críticas y el malestar del pueblo parisino por la creación de no se sabe qué clase de artefacto con forma de embudo invertido, la torre está siendo bien acogida por los visitantes de la Expo. Es curioso, cuentan que el año pasado, con motivo de la Exposición Universal de 1888, Gustave Eiffel ofreció construir la torre en Barcelona pero que por razones presupuestarias se desechó el proyecto.



Mi cicerone parisino ya ha hecho planes para esta tarde. Hemos quedado con un compañero del conservatorio, Claude Debussy, para ir a escuchar un recital de música javanesa que se llama gamelan o algo parecido. Se trata de un conjunto instrumental tradicional de las islas de Java y Bali y por lo que me cuentan, utilizan metalófonos, xilófonos, tambores y gongs. No tengo ni idea de cómo sonará pero parece que emiten un suave flujo de sonido atemporal asociado al canto y la danza. Eso seguro que nos da ganas de beber, y celebrar, y perdidos en la noche parisina, la torre Eiffel nos parecerá una enorme pagoda.



Exposiciones Universales de París

martes, 31 de enero de 2012

El mito de la Antártida

 
Se acaban de cumplir cien años de la llegada del hombre al Polo Sur (1911-2011). Los 90º Sur, esa codiciada latitud por la que muchos viajeros han dado su vida. Un lugar mítico en  la historia de las exploraciones geograficas. El vasto continente helado situado en el extremo sur del globo. ¿Pero desde cuando la Antártida se convierte en algo más que un mito y emerge como una realidad para el hombre? En la imaginación de la Grecia Clásica se la consideraba un lugar inhóspito creado para equilibrar las tierras del norte. Ptolomeo, cartógrafo griego del siglo I, creía que el Océano Índico estaba rodeado de una gran masa de tierra al sur, idea rescatada en el Renacimiento y plasmada en los mapas por numerosos cartógrafos europeos de la época. El concepto de Terra Australis Ignota (Tierra desconocida del Sur) se basa en prejuicios relacionados con la simetría geométrica.

Mapamundi de Abraham Ortelius (1570).

¿Pero a quién se le atribuye el descubrimiento o el avistamiento de tierra antártica? A comienzos del S.XVII los reinos europeos proyectaban toda su ambición en la conquista de los Océanos y en potenciar los descubrimientos geográficos. El Mediterráneo deja de ser el eje central del comercio cediéndole todo el protagonismo al Océano Atlántico, que se convierte en la nueva vía de comunicación entre los dos continentes, el Antiguo y el Nuevo Mundo. La conversión de España, Portugal, Holanda e Inglaterra como potencias marítimas de primer orden con sus grandes imperios provoca la aparición de interminables conflictos a consecuencia de la imprecisión para fijar los límites de las colonias. El auge de la burguesía llevará a los habitantes de la vieja Europa hacia las nuevas tierras descubiertas sobre un mundo que se vuelve "esférico". Pero empecemos por situarnos geográficamente: América, el Nuevo Mundo, Las Indias, se convierte en la nueva fuente de riqueza que atrapa la codicia del Viejo Mundo y arrastra a un tercio de la población europea a la conquista y exploración de un continente que acaba de nacer. Así, los Países Bajos se convierten en la primera potencia. Los flamencos lanzan todo su poder hegemónico a la conquista del comercio, la ciencia y la cultura, batiéndose con la otra gran potencia europea del momento, el Imperio Español, que comenzaba a dar síntomas de decadencia y falta de liquidez económica. Alrededor del año 1600 se contabilizan un millar de navíos mercantes propiedad de los holandeses, que se consolidan en la fachada atlántica e instalan su base en Pernambuco.

Grabado de Frans Huys de un original de Pieter Brueghel

Pero regresemos al principio: ¿Quién llega primero a la Antártida? De antemano diremos que no se conserva ningún documento que demuestre la autoría de la primera embarcación que pisó tierra austral. Lo que se conservan son relatos y crónicas que ofrecen datos de  expediciones que por azar (supuestamente) avistaron el sexto continente.
Una de las teorías que se manejan es la protagonizada por el gran marinero holandés Dirk Gherritz. Entre 1599-1600, cinco navíos armados por algunos comerciantes de Rotterdam, se dedicaron a saquear gran parte de las colonias portuguesas de África. En su afán conquistador decidieron poner rumbo al Continente Americano. Es entonces cuando la mala suerte hace presa de los holandeses. Comienza un ciclo de penalidades, hambre, frio, de continuas y violentas tempestades. Dos de los navíos son arrastrados hacia latitudes australes. La separación de las naves marca un instante definitivo: es ese desencuentro lo que convierte a la expedición en leyenda y surge la tesis del descubrimiento de la Antártida por uno de los capitanes del navío: Dirk Gherritz. A pesar del supuesto hallazgo, los marineros de la época se preguntaban si la Tierra de Fuego es isla o tierra firme, difieren en sus juicios: "la tierra como islotes, pero no se puede determinar si los son", otros piensan o "entienden que la costa de la parte austral es tierra firme". La falta de unanimidad entre unos y otros da que pensar. Si en efecto los holandeses hubiesen alcanzado tierras antárticas y tuviesen el propósito de ocultar su hallazgo...ésto podría ser considerado como una demostración más de la autenticidad de su narración. ¿Pero qué sucedió con Gherritz y su tripulación? La embarcación que supuestamente quedó a la deriva, el Ciervo Volante, fué capturada por los españoles. El testimonio de Gherritz, hecho en portugués, pues había vivido unos años en Goa (India), aparece confirmado por las declaraciones de algunos de los prisioneros holandeses, efectuadas ante un intérprete y un escribano. Todo coincide, excepto la latitud, en que Gherritz sobrepasa en un grado el cálculo hecho por el condestable y el contramaestre. Pese a todo no hay en las disposiciones diferencias de sustancia. En los Archivos Reales de La Haya (Holanda) existe un manuscrito con las instrucciones preparadas con ocasión de la expedición. La declaración de Jacobo Dircx, segundo piloto del Ciervo Volador, señala con bastante precisión: "...El 4 de Septiembre de 1599 salieron del Estrecho de Magallanes al Mar del Sur y al tercer día fueron separados de los otros barcos por una gran tormenta, y por tres veces cayeron en los 50º latitud Sur, otras dos a los 55º S y una a los 56º S, de ahí navegaron hacia la bahía de Valparaíso, donde al descender a tierra, su capitán, Gherritz fue herido y hecho prisionero junto a toda su tripulación, lo cual sucedió el 17 de Noviembre de 1599".


La otra teoría  le atribuye el descubrimiento de la Antártida al navegante español, Gabriel de Castilla (Palencia 1577-Lima 1620), el cual se pasó más de la mitad de su vida en tierras del Nuevo Mundo. Pero no voy a relatar los diversos acontecimientos de los que fue protagonista, lo importante en éste caso es dilucidar, si cabe, su gran descubrimiento. A finales del S.XVI, a Gabriel de Castilla se le encomendó la misión de pacificación (de las recientes sublevaciones araucanas), el reconocimiento geográfico de Chile y detener en lo posible las contínuas incursiones de piratas holandeses. Todo ese cometido lo realizaría como máximo responsable y titular de la Armada del Sur. Dicha Armada tomó medidas de precaución decisivas para afrontar posibles ataques: una de ellas fue que de Noviembre a Marzo se mantendría a Gabriel de Castilla en la costa chilena con dos galeones y la otra la construcción de nuevos barcos para restituir a la escuadra a su nivel de combate. A finales de 1602, cumpliendo la orden del Virrey, Gabriel de Castilla se situó en Valparaíso, de allí, emprendería en Marzo de 1603 el primer viaje de exploración antártica del cual se tiene una prueba documental: la declaración de Lauren Claesz y la información dada por el Virrey a S.M el Rey indicando que la escudrilla de Gabriel de Castilla patrullaría la costa chilena todos los años. Otra de las pruebas documentales que afianzan la llegada a la Antártida se debe a la publicación en 1622 en Amsterdam de una una versión latina de la "Historia de las Indias Occidentales" de Antonio de Herrera realizada por Casparus Barlaeus bajo el título "Novis urbis sive descriptio Indiae Occidentalis" en donde se dió la primera noticia de un descubrimiento antártico, verdadero o apócrifo pero convincente por los detalles que contenía: los 64º de latitud Sur (el punto más austral nunca antes explorado) y la descripción de una tierra alta y montañosa cubierta de nieve. No hay una sola mención en los anales de historia de las navegaciones australes de un descenso tan profundo hasta los 64ºS. Debemos esperar pues a la circunnavegación del navegante inglés James Cook a finales del siglo XVIII para volver a tener noticias de un punto austral tan alejado, en éste caso fueron los 71º 10´ Sur.

Historia de las Indias Occidentales. Antonio de Herrera

Volviendo a las fuentes escritas, el autor norteamericano y autoridad en exploraciones polares, Edwin Swift Balch, mantiene la teoría de que "La Antártida posiblemente haya sido descubietra por el almirante español Gabriel de Castilla, Maestre General de Campo en la Guerra de Arauco, Chile, según declaraciones de Claesz realizadas en Holanda en 1608, quien navegó a las órdenes de Gabriel de Castilla". En todo caso, Lauren Claesz, es el único navegante al que se le reconoce por sus declaraciones haber alcanzado los 64º latitud Sur. El explorador y geógrafo francés, Jules Dumont D´Urville, como la mayor parte de los historiadores antárticos, corrobora casi doscientos años después, la autoría de Gabriel de Castilla como el descubridor, es más, se atreve a estimar que los 64º Sur corresponden a las islas Shetland del Sur. Los primeros indicios en  la cartografía de las regiones australes se debe al mapa del Padre Coronelli dibujado en Venecia en 1696, carta dedicada a Pietro Foscarini, en la que se menciona a Hernando Gallego que navegó éstos mares entre 1575 y 1578 "...se dejan ver islas contínuas y dipersas".
El pleito establecido durante años sobre la autoría del descubrimiento, Dirck Gherritz o Gabriel de Castilla, forma parte ya del pasado, lo relevante para la exploración es que ambos han contribuido a incorporar una dimensión nueva del mundo, determinante para la Historia Antártica.

Base antártica española Gabriel de Castilla en la Isla Decepción
 *Destaco el magnífico artículo escrito por el embajador e historiador chileno, Jorge Berguño Barnes "Un enigma en la historia antártica: El descubrimiento de las Islas Shetland del Sur", publicado en el Boletín Antártico Chileno. Vol.9 nº2. Julio-Diciembre 1989.
Base antártica Gabriel de Castilla

lunes, 16 de enero de 2012

El hombre más odiado de América.

Felipe IV. óleo sobre lienzo, 129,8 cm × 99,4 cm.

¿Qué hace el retrato de Felipe IV pintado por Velázquez en pleno corazón de New York? O el retrato de Tomas Moro pintado por Holbein en 1527? Es dificil averiguar cómo distintas obras han conseguido cruzar el charco y plantarse de lleno en las Américas formando parte de una de las colecciones de arte más importantes del planeta.
Todo comienza a mediados del siglo XIX en la localidad de West Overton, en Pennsylvania. 
Henry Clay Frick, hijo de un acaudalado comerciante, se convierte con tan sólo treinta años en uno de los hombres más ricos de toda América. El sueño de hacer dinero se transformó en una realidad para Frick gracias a la industria del carbón, motor esencial en la economía estadounidense de un país devastado por la Guerra de Secesión (1861-1865). Ese motor que rugía en las entrañas de toda una industria armamentística, favoreció a los estados norteños en la producción de armas de fuego, lo que le valió a Frick el podium en la fabricación en serie de cualquier artefacto manufacturado en acero.
Henry Clay fundó la Frick & Co junto a su socio Andrew Carnegie. Juntos producen coque a partir del carbón en un momento decisivo, y en Pittsburgh, donde surge con fuerza la industria siderúrgica, siendo el coque el "ingrediente" más importante en la fabricación del acero. Ambos socios controlan el mayor funcionamiento integrado de acero y hierro nunca antes propiedad de un particular en los EEUU, lo cual les proporciona el negocio más lucrativo hasta entonces, la producción en masa de raíles de acero para vías férreas.

 

Así surgió el ferrocarril, creándose una red de transporte mecanizada a escala nacional que revolucionó la sociedad y la economía de un país que viajaba a toda "máquina". Es famoso en los EEUU el periodo conocido como el Imperio del Acero (entre 1885 y 1900). Tan solo quince años, que a primera vista no bastarían para el desarrollo de una civilización, pero que fueron tiempo suficiente para revolucionar el concepto del movimiento, de las comunicaciones y de la sociedad.
Toda fortuna amasada en tan poco tiempo tiene una repercusión directa en los productores de la misma. Seguramente Frick no se planteaba en qué situación vivía cada uno de sus trabajadores. Bueno o quizá sí. La cuestión es que conforme aumentaba la fortuna de Frick disminuía su popularidad. A comienzos de 1892 Frick decidió reducir el salario de sus obreros y cerrarles su sindicato. Cuando los obreros no aceptaron el recorte salarial, "el amo" los despidió a todos y contrató a la agencia de seguridad Pikerton para proteger a los esquiroles. El desastre fue brutal, los enfrentamientos dejaron un saldo de siete muertos, por lo que el Estado entró en acción: el gobernador hizo que fuese la milicia armada para proteger a los esquiroles que llegaban.



Los líderes de la huelga fueron acusados de asesinato y el resto, al no disponer de recursos volvieron al trabajo. Eso sí, incluidos en una lista negra. Hubo quien incluso atentó contra la vida del magnate del acero. Un joven anarquista llamado Alexander Berkman se presentó en el despacho de Frick e intentó asesinarle de un disparo, aunque tan sólo le hirió en un brazo. Se le condenó a catorce años de prisión.
Ya en su madurez, Henry Clay Frick comenzó a coleccionar obras de arte para su casa de New York. El resultado fue una de las colecciones privadas más importantes de la época. La casa es en la actualidad un museo en pleno corazón de Manhatan conocido con el nombre de Colección Frick.

1 de la calle 70 Este, es su cruce con la Quinta Avenida.

 
Entre las dieciséis galerías que forman el museo podemos encontrarnos con algunas de las obras más conocidas de varios maestros de la pintura europea, obras de escultura, porcelana, muebles, esmaltes, alfombras...; en la colección se muestra la obra maestra de Jean-Honoré Fragonard "El progreso del amor"(1771-1773) óleo sobre lienzo o el retrato de "Felipe IV" pintado por Velázquez (1644),  adquirida por el millonario industrial en el año 1911, dicho retrato se realizó en Fraga (Huesca) mientras tenía lugar el asedio de Lérida conquistada por los franceses y recuperada por Felipe IV en 1644.

Oficial y muchacha sonriendo. Óleo sobre lienzo, 49,2 x 44,4 cm.

Otra de la obras expuestas es "Oficial y muchacha sonriendo" (1658-60), del genial pintor holandés Vermeer.
Henry Clay Frick murió un 2 de Diciembre de 1919.

Henry Clay Frick
Frick Collection

sábado, 17 de diciembre de 2011

Un español en New York


Hace un par de meses que conocí de manera casual al personaje que ocupa esta entrada. Nunca he estado en New York, bueno ni siquiera he cruzado el charco, pero las contínuas influencias que recibimos del "otro lado" nos marcan de manera notoria en nuestro día a día y porqué no decirlo, en nuestras vidas también.
La historia comienza a unos metros bajo el suelo, bajo una red de galerías conectadas por pasillos y túneles, recibidores, expendedores de tickets, alguna que otra máquina de café eléctrica, toda una amalgama de gentes en direcciones opuestas, un submundo bajo tus pies. El metro de NY o como se le conoce mundialmente New York City Subway inaguró su primera línea elevada en el año 1885 mientras que la primera línea de metro subterránea se abrió en el año 1904. La elegante estación de metro City Hall fue construida y diseñada por el arquitecto valenciano Rafael Guastavino Moreno (1842-1908) en 1900 convirtiéndose en la gran joya de la red de metro de la ciudad. Supongo que Guastavino nunca imaginó cuando emigró a los EEUU el éxito que le esperaba ni la repercusión que tendría su trabajo en el estilo que caracteriza a muchos de los casi mil edificios repartidos por la geografía estadounidense, desde catedrales, capitolios, bibliotecas así como estaciones de metro.


Guastavino llegó a NY con 39 años, atrás dejaba una Barcelona en continuas transformaciones urbanas, la llamada fiebre del oro ( febre d'or) que se produjo tras fracasar la I República desató un clima de especulación financiera a través de la sociedades de crédito al tiempo que continuaba la expansión de la industria textil y metalúrgica. Paralelamente en la Costa Este Norteamericana los cambios también se sucedían, la inmigración y el desarrollo cambiaron la ciudad. La piedra y el ladrillo se convirtieron en los materiales de construcción preferidos de la ciudad, tras las limitaciones que se impusieron en la construcción de casas de madera como consecuencia del gran incendio que tuvo lugar en 1835.


Los comienzos en NY no resultaron fáciles para Guastavino, llega a la ciudad con poco dinero, carece de contactos y su dominio del inglés no es el suficiente, sin embargo el éxito y el triunfo se debieron principalmente en el uso de una técnica constructiva del todo desconocida para los americanos, se trata de las bóvedas o cúpulas tabicadas, una técnica muy popular en Cataluña y que el arquitecto exportó a los EEUU.


Esas bóvedas acabarán convirtiéndose en la base de lo que más tarde sería conocido como la “construcción cohesiva” de Guastavino. Un tipo de construcción que al requerir menos material y no necesitar encofrados durante su construcción resultaba económico. Se trata de una técnica centenaria para la construcción de bóvedas mediante la colocación sucesiva de varias capas de ladrillos, unas encima de las otras. La situación de la ciudad de NY era ideal para los propósitos de Guastavino, los procesos de sustitución de antiguas técnicas de construcción y la creciente aceptación de la corriente "Beaux Arts" impulsada por la Escuela de Chicago, encajan a la perfección con sus bóvedas catalanas.
La construcción de la Biblioteca de Boston supuso el definitivo despegue de Guastavino y su implantación de las cúpulas tabicadas, a lo que le seguirían la participación en el construcción y diseño de unos 360 edificios entre los que destacan las Grand Station Central,  la espectacular cúpula de la Catedral de Saint John the Divine, lejos de la Gran Manzana destaca la bóveda de la Union Station en Pittburgh o su colaboración en la construcción de una bóveda en el Capitolio de Nebraska, pero lo realmente curioso es su diseño para la estación de metro de NY la llamada City Hall Loop (estación en curva), inagurada el 27 de Octubre de 1904, su fama le precede por ser única y por ser una de las estaciones de metro más elegantes diseñadas hasta la época. 




La plataforma y el entrepiso están decoradas con los famosos azulejos guastavinos, iluminación natural, cristales coloridos, candelabros, todo un conjunto que la hacen única en su estilo. El servicio a pasajeros dejó de funcionar en 1945 convirtiéndose en una estación fantasma, aunque en la actualidad puede visitarse pidiendo un permiso especial al ayuntamiento de la ciudad. En el año 2004 la estación fue incluída en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Rafael Guastavino murió en 1908 en la localidad de Asheville, North Carolina.


Exposición Rafael Guastavino

Metro NY
City Hall Loop

jueves, 10 de noviembre de 2011

La Real Expedición filantrópica de la vacuna




Ésta historia cuenta un extraño viaje, muy largo, extenuante, exótico y con un propósito tan curioso como digno de ser elogiado.
La aventura la protagoniza el médico alicantino Francisco Javier Balmis (1753-1819) y comienza un 30 de Noviembre de 1803 en el puerto de A Coruña. A bordo de la corbeta María Pita, el objetivo del viaje consistía en hacer llegar la vacuna contra la viruela (una de las enfermedades que más vidas se había cobrado hasta el momento) en un viaje alrededor del mundo. Desde las colonias españolas del Nuevo Mundo hasta el Continente Asiático, cruzando el Océano Pacífico. Un  proyecto de semejante envergadura nunca se había realizado: conseguir transportar una vacuna de continente a continente y que perdurase durante más de un año... 
Para entender algo así retrocedamos a la Inglaterra de finales del XVIII en donde un médico rural llamado Edward Jenner descubrió de manera casual la vacuna de la viruela. Jenner observó que las recolectoras de leche, por el continuo contacto con las vacas, adquirían una especie de "viruela de vaca" o "cowpox" mucho menos mortífera que la conocida viruela humana. Consiguió inocular éste cowpox a un niño de 8 años, el cual  pasados unos días mostró síntomas de la infección de la viruela pero mucho más leve y no murió. Descubierta la vacuna y gracias a la difusión de las ideas de aquella época ilustrada, se hizo posible la rápida difusión de la misma, por lo que Balmis no tardó en ponerla en práctica en tierras españolas.


 El siguiente objetivo era organizar una expedición a América pero había una dificultad: conservar el cowpox durante meses, incluso años y poder inocularlo a la población de las colonias españolas. Se optó por una solución un tanto curiosa: se escogieron a 22 niños del Colegio de los Expósitos de La Coruña para que transportaran la vacuna. Cada semana se les inyectaba a dos niños el cowpox de las pústulas de los inoculados la semana anterior, y de ésta manera de brazo a brazo y de niño a niño, la vacuna permanecería siempre viva por la cadena realizada.
La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió de A Coruña rumbo a América a bordo de la corbeta María Pita, con 22 niños, dos cirujanos, dos ayudantes, dos enfermeras, Javier Balmis como director de la expedición y la tripulación del barco, así como 500 ejemplares del "Tratado histórico y práctico de la viruela" de Moreau de Sharte para su distribución por las principales ciudades.


La primera escala del viaje fueron Las Islas Canarias, seguida de Puerto Rico y Venezuela en donde el grupo de se dividió en dos. El segundo cirujano, José Salvany se adentró en la actual Colombia y el Virreinato del Perú durante los siguientes siete años. Por su parte Balmis se dirigió a Caracas en donde llegaron a vacunar hasta a 12.000 personas. Los resultados fueron satisfactorios, lo que reafirmó y engrandeció la importancia de la expedición y del propio Balmis por lo que fue nombrado Regidor Honorario, título que confirmaría el Rey. La siguiente etapa del viaje fueron La Habana y México, con el propósito de extender la vacuna por todos los territorios de Nueva España, distribuyendo reglamentos e instrucciones para conservar la vacuna, fundando las llamadas Juntas Vacunales junto con sus estatutos.

Recorridos más de 12.000 kilómetros desde el comienzo del viaje, Balmis zarpa a bordo del navío Magallanes un 8 de Febrero de 1805 rumbo a Manila desembarcando un 15 de Abril de 1805. En Filipinas la expedición recibió una importante ayuda de la iglesia para organizar las vacunaciones lo cual facilitó la labor de Balmis ya que sufría disentería, enfermedad de la cual aún no estaba del todo recuperado. Finalmente Balmís decidió no regresar a Méjico con el grueso de la expedición y dado que la vacuna no había llegado a China decidió poner rumbo a Macao (entonces colonia portuguesa) y completar su periplo alrededor del mundo. En su camino de vuelta a España, Balmis consiguió convencer a las autoridades británicas de la Isla de Santa Elena para que tomasen la vacuna. Ya sólo restaba volver a España tras casi tres años y medio de expedición alrededor del mundo. Balmis arribó a Lisboa un 14 de Agosto de 1806, logrando pese a los limitados medios de la época, distribuir la vacuna de la viruela y fomentar su conocimiento para erradicarla.



Fundación Balmis
La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna