El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

martes, 31 de enero de 2012

El mito de la Antártida

 
Se acaban de cumplir cien años de la llegada del hombre al Polo Sur (1911-2011). Los 90º Sur, esa codiciada latitud por la que muchos viajeros han dado su vida. Un lugar mítico en  la historia de las exploraciones geograficas. El vasto continente helado situado en el extremo sur del globo. ¿Pero desde cuando la Antártida se convierte en algo más que un mito y emerge como una realidad para el hombre? En la imaginación de la Grecia Clásica se la consideraba un lugar inhóspito creado para equilibrar las tierras del norte. Ptolomeo, cartógrafo griego del siglo I, creía que el Océano Índico estaba rodeado de una gran masa de tierra al sur, idea rescatada en el Renacimiento y plasmada en los mapas por numerosos cartógrafos europeos de la época. El concepto de Terra Australis Ignota (Tierra desconocida del Sur) se basa en prejuicios relacionados con la simetría geométrica.

Mapamundi de Abraham Ortelius (1570).

¿Pero a quién se le atribuye el descubrimiento o el avistamiento de tierra antártica? A comienzos del S.XVII los reinos europeos proyectaban toda su ambición en la conquista de los Océanos y en potenciar los descubrimientos geográficos. El Mediterráneo deja de ser el eje central del comercio cediéndole todo el protagonismo al Océano Atlántico, que se convierte en la nueva vía de comunicación entre los dos continentes, el Antiguo y el Nuevo Mundo. La conversión de España, Portugal, Holanda e Inglaterra como potencias marítimas de primer orden con sus grandes imperios provoca la aparición de interminables conflictos a consecuencia de la imprecisión para fijar los límites de las colonias. El auge de la burguesía llevará a los habitantes de la vieja Europa hacia las nuevas tierras descubiertas sobre un mundo que se vuelve "esférico". Pero empecemos por situarnos geográficamente: América, el Nuevo Mundo, Las Indias, se convierte en la nueva fuente de riqueza que atrapa la codicia del Viejo Mundo y arrastra a un tercio de la población europea a la conquista y exploración de un continente que acaba de nacer. Así, los Países Bajos se convierten en la primera potencia. Los flamencos lanzan todo su poder hegemónico a la conquista del comercio, la ciencia y la cultura, batiéndose con la otra gran potencia europea del momento, el Imperio Español, que comenzaba a dar síntomas de decadencia y falta de liquidez económica. Alrededor del año 1600 se contabilizan un millar de navíos mercantes propiedad de los holandeses, que se consolidan en la fachada atlántica e instalan su base en Pernambuco.

Grabado de Frans Huys de un original de Pieter Brueghel

Pero regresemos al principio: ¿Quién llega primero a la Antártida? De antemano diremos que no se conserva ningún documento que demuestre la autoría de la primera embarcación que pisó tierra austral. Lo que se conservan son relatos y crónicas que ofrecen datos de  expediciones que por azar (supuestamente) avistaron el sexto continente.
Una de las teorías que se manejan es la protagonizada por el gran marinero holandés Dirk Gherritz. Entre 1599-1600, cinco navíos armados por algunos comerciantes de Rotterdam, se dedicaron a saquear gran parte de las colonias portuguesas de África. En su afán conquistador decidieron poner rumbo al Continente Americano. Es entonces cuando la mala suerte hace presa de los holandeses. Comienza un ciclo de penalidades, hambre, frio, de continuas y violentas tempestades. Dos de los navíos son arrastrados hacia latitudes australes. La separación de las naves marca un instante definitivo: es ese desencuentro lo que convierte a la expedición en leyenda y surge la tesis del descubrimiento de la Antártida por uno de los capitanes del navío: Dirk Gherritz. A pesar del supuesto hallazgo, los marineros de la época se preguntaban si la Tierra de Fuego es isla o tierra firme, difieren en sus juicios: "la tierra como islotes, pero no se puede determinar si los son", otros piensan o "entienden que la costa de la parte austral es tierra firme". La falta de unanimidad entre unos y otros da que pensar. Si en efecto los holandeses hubiesen alcanzado tierras antárticas y tuviesen el propósito de ocultar su hallazgo...ésto podría ser considerado como una demostración más de la autenticidad de su narración. ¿Pero qué sucedió con Gherritz y su tripulación? La embarcación que supuestamente quedó a la deriva, el Ciervo Volante, fué capturada por los españoles. El testimonio de Gherritz, hecho en portugués, pues había vivido unos años en Goa (India), aparece confirmado por las declaraciones de algunos de los prisioneros holandeses, efectuadas ante un intérprete y un escribano. Todo coincide, excepto la latitud, en que Gherritz sobrepasa en un grado el cálculo hecho por el condestable y el contramaestre. Pese a todo no hay en las disposiciones diferencias de sustancia. En los Archivos Reales de La Haya (Holanda) existe un manuscrito con las instrucciones preparadas con ocasión de la expedición. La declaración de Jacobo Dircx, segundo piloto del Ciervo Volador, señala con bastante precisión: "...El 4 de Septiembre de 1599 salieron del Estrecho de Magallanes al Mar del Sur y al tercer día fueron separados de los otros barcos por una gran tormenta, y por tres veces cayeron en los 50º latitud Sur, otras dos a los 55º S y una a los 56º S, de ahí navegaron hacia la bahía de Valparaíso, donde al descender a tierra, su capitán, Gherritz fue herido y hecho prisionero junto a toda su tripulación, lo cual sucedió el 17 de Noviembre de 1599".


La otra teoría  le atribuye el descubrimiento de la Antártida al navegante español, Gabriel de Castilla (Palencia 1577-Lima 1620), el cual se pasó más de la mitad de su vida en tierras del Nuevo Mundo. Pero no voy a relatar los diversos acontecimientos de los que fue protagonista, lo importante en éste caso es dilucidar, si cabe, su gran descubrimiento. A finales del S.XVI, a Gabriel de Castilla se le encomendó la misión de pacificación (de las recientes sublevaciones araucanas), el reconocimiento geográfico de Chile y detener en lo posible las contínuas incursiones de piratas holandeses. Todo ese cometido lo realizaría como máximo responsable y titular de la Armada del Sur. Dicha Armada tomó medidas de precaución decisivas para afrontar posibles ataques: una de ellas fue que de Noviembre a Marzo se mantendría a Gabriel de Castilla en la costa chilena con dos galeones y la otra la construcción de nuevos barcos para restituir a la escuadra a su nivel de combate. A finales de 1602, cumpliendo la orden del Virrey, Gabriel de Castilla se situó en Valparaíso, de allí, emprendería en Marzo de 1603 el primer viaje de exploración antártica del cual se tiene una prueba documental: la declaración de Lauren Claesz y la información dada por el Virrey a S.M el Rey indicando que la escudrilla de Gabriel de Castilla patrullaría la costa chilena todos los años. Otra de las pruebas documentales que afianzan la llegada a la Antártida se debe a la publicación en 1622 en Amsterdam de una una versión latina de la "Historia de las Indias Occidentales" de Antonio de Herrera realizada por Casparus Barlaeus bajo el título "Novis urbis sive descriptio Indiae Occidentalis" en donde se dió la primera noticia de un descubrimiento antártico, verdadero o apócrifo pero convincente por los detalles que contenía: los 64º de latitud Sur (el punto más austral nunca antes explorado) y la descripción de una tierra alta y montañosa cubierta de nieve. No hay una sola mención en los anales de historia de las navegaciones australes de un descenso tan profundo hasta los 64ºS. Debemos esperar pues a la circunnavegación del navegante inglés James Cook a finales del siglo XVIII para volver a tener noticias de un punto austral tan alejado, en éste caso fueron los 71º 10´ Sur.

Historia de las Indias Occidentales. Antonio de Herrera

Volviendo a las fuentes escritas, el autor norteamericano y autoridad en exploraciones polares, Edwin Swift Balch, mantiene la teoría de que "La Antártida posiblemente haya sido descubietra por el almirante español Gabriel de Castilla, Maestre General de Campo en la Guerra de Arauco, Chile, según declaraciones de Claesz realizadas en Holanda en 1608, quien navegó a las órdenes de Gabriel de Castilla". En todo caso, Lauren Claesz, es el único navegante al que se le reconoce por sus declaraciones haber alcanzado los 64º latitud Sur. El explorador y geógrafo francés, Jules Dumont D´Urville, como la mayor parte de los historiadores antárticos, corrobora casi doscientos años después, la autoría de Gabriel de Castilla como el descubridor, es más, se atreve a estimar que los 64º Sur corresponden a las islas Shetland del Sur. Los primeros indicios en  la cartografía de las regiones australes se debe al mapa del Padre Coronelli dibujado en Venecia en 1696, carta dedicada a Pietro Foscarini, en la que se menciona a Hernando Gallego que navegó éstos mares entre 1575 y 1578 "...se dejan ver islas contínuas y dipersas".
El pleito establecido durante años sobre la autoría del descubrimiento, Dirck Gherritz o Gabriel de Castilla, forma parte ya del pasado, lo relevante para la exploración es que ambos han contribuido a incorporar una dimensión nueva del mundo, determinante para la Historia Antártica.

Base antártica española Gabriel de Castilla en la Isla Decepción
 *Destaco el magnífico artículo escrito por el embajador e historiador chileno, Jorge Berguño Barnes "Un enigma en la historia antártica: El descubrimiento de las Islas Shetland del Sur", publicado en el Boletín Antártico Chileno. Vol.9 nº2. Julio-Diciembre 1989.
Base antártica Gabriel de Castilla

lunes, 16 de enero de 2012

El hombre más odiado de América.

Felipe IV. óleo sobre lienzo, 129,8 cm × 99,4 cm.

¿Qué hace el retrato de Felipe IV pintado por Velázquez en pleno corazón de New York? O el retrato de Tomas Moro pintado por Holbein en 1527? Es dificil averiguar cómo distintas obras han conseguido cruzar el charco y plantarse de lleno en las Américas formando parte de una de las colecciones de arte más importantes del planeta.
Todo comienza a mediados del siglo XIX en la localidad de West Overton, en Pennsylvania. 
Henry Clay Frick, hijo de un acaudalado comerciante, se convierte con tan sólo treinta años en uno de los hombres más ricos de toda América. El sueño de hacer dinero se transformó en una realidad para Frick gracias a la industria del carbón, motor esencial en la economía estadounidense de un país devastado por la Guerra de Secesión (1861-1865). Ese motor que rugía en las entrañas de toda una industria armamentística, favoreció a los estados norteños en la producción de armas de fuego, lo que le valió a Frick el podium en la fabricación en serie de cualquier artefacto manufacturado en acero.
Henry Clay fundó la Frick & Co junto a su socio Andrew Carnegie. Juntos producen coque a partir del carbón en un momento decisivo, y en Pittsburgh, donde surge con fuerza la industria siderúrgica, siendo el coque el "ingrediente" más importante en la fabricación del acero. Ambos socios controlan el mayor funcionamiento integrado de acero y hierro nunca antes propiedad de un particular en los EEUU, lo cual les proporciona el negocio más lucrativo hasta entonces, la producción en masa de raíles de acero para vías férreas.

 

Así surgió el ferrocarril, creándose una red de transporte mecanizada a escala nacional que revolucionó la sociedad y la economía de un país que viajaba a toda "máquina". Es famoso en los EEUU el periodo conocido como el Imperio del Acero (entre 1885 y 1900). Tan solo quince años, que a primera vista no bastarían para el desarrollo de una civilización, pero que fueron tiempo suficiente para revolucionar el concepto del movimiento, de las comunicaciones y de la sociedad.
Toda fortuna amasada en tan poco tiempo tiene una repercusión directa en los productores de la misma. Seguramente Frick no se planteaba en qué situación vivía cada uno de sus trabajadores. Bueno o quizá sí. La cuestión es que conforme aumentaba la fortuna de Frick disminuía su popularidad. A comienzos de 1892 Frick decidió reducir el salario de sus obreros y cerrarles su sindicato. Cuando los obreros no aceptaron el recorte salarial, "el amo" los despidió a todos y contrató a la agencia de seguridad Pikerton para proteger a los esquiroles. El desastre fue brutal, los enfrentamientos dejaron un saldo de siete muertos, por lo que el Estado entró en acción: el gobernador hizo que fuese la milicia armada para proteger a los esquiroles que llegaban.



Los líderes de la huelga fueron acusados de asesinato y el resto, al no disponer de recursos volvieron al trabajo. Eso sí, incluidos en una lista negra. Hubo quien incluso atentó contra la vida del magnate del acero. Un joven anarquista llamado Alexander Berkman se presentó en el despacho de Frick e intentó asesinarle de un disparo, aunque tan sólo le hirió en un brazo. Se le condenó a catorce años de prisión.
Ya en su madurez, Henry Clay Frick comenzó a coleccionar obras de arte para su casa de New York. El resultado fue una de las colecciones privadas más importantes de la época. La casa es en la actualidad un museo en pleno corazón de Manhatan conocido con el nombre de Colección Frick.

1 de la calle 70 Este, es su cruce con la Quinta Avenida.

 
Entre las dieciséis galerías que forman el museo podemos encontrarnos con algunas de las obras más conocidas de varios maestros de la pintura europea, obras de escultura, porcelana, muebles, esmaltes, alfombras...; en la colección se muestra la obra maestra de Jean-Honoré Fragonard "El progreso del amor"(1771-1773) óleo sobre lienzo o el retrato de "Felipe IV" pintado por Velázquez (1644),  adquirida por el millonario industrial en el año 1911, dicho retrato se realizó en Fraga (Huesca) mientras tenía lugar el asedio de Lérida conquistada por los franceses y recuperada por Felipe IV en 1644.

Oficial y muchacha sonriendo. Óleo sobre lienzo, 49,2 x 44,4 cm.

Otra de la obras expuestas es "Oficial y muchacha sonriendo" (1658-60), del genial pintor holandés Vermeer.
Henry Clay Frick murió un 2 de Diciembre de 1919.

Henry Clay Frick
Frick Collection

sábado, 17 de diciembre de 2011

Un español en New York


Hace un par de meses que conocí de manera casual al personaje que ocupa esta entrada. Nunca he estado en New York, bueno ni siquiera he cruzado el charco, pero las contínuas influencias que recibimos del "otro lado" nos marcan de manera notoria en nuestro día a día y porqué no decirlo, en nuestras vidas también.
La historia comienza a unos metros bajo el suelo, bajo una red de galerías conectadas por pasillos y túneles, recibidores, expendedores de tickets, alguna que otra máquina de café eléctrica, toda una amalgama de gentes en direcciones opuestas, un submundo bajo tus pies. El metro de NY o como se le conoce mundialmente New York City Subway inaguró su primera línea elevada en el año 1885 mientras que la primera línea de metro subterránea se abrió en el año 1904. La elegante estación de metro City Hall fue construida y diseñada por el arquitecto valenciano Rafael Guastavino Moreno (1842-1908) en 1900 convirtiéndose en la gran joya de la red de metro de la ciudad. Supongo que Guastavino nunca imaginó cuando emigró a los EEUU el éxito que le esperaba ni la repercusión que tendría su trabajo en el estilo que caracteriza a muchos de los casi mil edificios repartidos por la geografía estadounidense, desde catedrales, capitolios, bibliotecas así como estaciones de metro.


Guastavino llegó a NY con 39 años, atrás dejaba una Barcelona en continuas transformaciones urbanas, la llamada fiebre del oro ( febre d'or) que se produjo tras fracasar la I República desató un clima de especulación financiera a través de la sociedades de crédito al tiempo que continuaba la expansión de la industria textil y metalúrgica. Paralelamente en la Costa Este Norteamericana los cambios también se sucedían, la inmigración y el desarrollo cambiaron la ciudad. La piedra y el ladrillo se convirtieron en los materiales de construcción preferidos de la ciudad, tras las limitaciones que se impusieron en la construcción de casas de madera como consecuencia del gran incendio que tuvo lugar en 1835.


Los comienzos en NY no resultaron fáciles para Guastavino, llega a la ciudad con poco dinero, carece de contactos y su dominio del inglés no es el suficiente, sin embargo el éxito y el triunfo se debieron principalmente en el uso de una técnica constructiva del todo desconocida para los americanos, se trata de las bóvedas o cúpulas tabicadas, una técnica muy popular en Cataluña y que el arquitecto exportó a los EEUU.


Esas bóvedas acabarán convirtiéndose en la base de lo que más tarde sería conocido como la “construcción cohesiva” de Guastavino. Un tipo de construcción que al requerir menos material y no necesitar encofrados durante su construcción resultaba económico. Se trata de una técnica centenaria para la construcción de bóvedas mediante la colocación sucesiva de varias capas de ladrillos, unas encima de las otras. La situación de la ciudad de NY era ideal para los propósitos de Guastavino, los procesos de sustitución de antiguas técnicas de construcción y la creciente aceptación de la corriente "Beaux Arts" impulsada por la Escuela de Chicago, encajan a la perfección con sus bóvedas catalanas.
La construcción de la Biblioteca de Boston supuso el definitivo despegue de Guastavino y su implantación de las cúpulas tabicadas, a lo que le seguirían la participación en el construcción y diseño de unos 360 edificios entre los que destacan las Grand Station Centralla espectacular cúpula de la Catedral de Saint John the Divine, lejos de la Gran Manzana destaca la bóveda de la Union Station en Pittburgh o su colaboración en la construcción de una bóveda en el Capitolio de Nebraska, pero lo realmente curioso es su diseño para la estación de metro de NY la llamada City Hall Loop (estación en curva), inagurada el 27 de Octubre de 1904, su fama le precede por ser única y por ser una de las estaciones de metro más elegantes diseñadas hasta la época. 




La plataforma y el entrepiso están decoradas con los famosos azulejos guastavinos, iluminación natural, cristales coloridos, candelabros, todo un conjunto que la hacen única en su estilo. El servicio a pasajeros dejó de funcionar en 1945 convirtiéndose en una estación fantasma, aunque en la actualidad puede visitarse pidiendo un permiso especial al ayuntamiento de la ciudad. En el año 2004 la estación fue incluída en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Rafael Guastavino murió en 1908 en la localidad de Asheville, North Carolina.


Exposición Rafael Guastavino

Metro NY
City Hall Loop

jueves, 10 de noviembre de 2011

La Real Expedición filantrópica de la vacuna




Ésta historia cuenta un extraño viaje, muy largo, extenuante, exótico y con un propósito tan curioso como digno de ser elogiado.
La aventura la protagoniza el médico alicantino Francisco Javier Balmis (1753-1819) y comienza un 30 de Noviembre de 1803 en el puerto de A Coruña. A bordo de la corbeta María Pita, el objetivo del viaje consistía en hacer llegar la vacuna contra la viruela (una de las enfermedades que más vidas se había cobrado hasta el momento) en un viaje alrededor del mundo. Desde las colonias españolas del Nuevo Mundo hasta el Continente Asiático, cruzando el Océano Pacífico. Un  proyecto de semejante envergadura nunca se había realizado: conseguir transportar una vacuna de continente a continente y que perdurase durante más de un año... 
Para entender algo así retrocedamos a la Inglaterra de finales del XVIII en donde un médico rural llamado Edward Jenner descubrió de manera casual la vacuna de la viruela. Jenner observó que las recolectoras de leche, por el continuo contacto con las vacas, adquirían una especie de "viruela de vaca" o "cowpox" mucho menos mortífera que la conocida viruela humana. Consiguió inocular éste cowpox a un niño de 8 años, el cual  pasados unos días mostró síntomas de la infección de la viruela pero mucho más leve y no murió. Descubierta la vacuna y gracias a la difusión de las ideas de aquella época ilustrada, se hizo posible la rápida difusión de la misma, por lo que Balmis no tardó en ponerla en práctica en tierras españolas.


 El siguiente objetivo era organizar una expedición a América pero había una dificultad: conservar el cowpox durante meses, incluso años y poder inocularlo a la población de las colonias españolas. Se optó por una solución un tanto curiosa: se escogieron a 22 niños del Colegio de los Expósitos de La Coruña para que transportaran la vacuna. Cada semana se les inyectaba a dos niños el cowpox de las pústulas de los inoculados la semana anterior, y de ésta manera de brazo a brazo y de niño a niño, la vacuna permanecería siempre viva por la cadena realizada.
La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió de A Coruña rumbo a América a bordo de la corbeta María Pita, con 22 niños, dos cirujanos, dos ayudantes, dos enfermeras, Javier Balmis como director de la expedición y la tripulación del barco, así como 500 ejemplares del "Tratado histórico y práctico de la viruela" de Moreau de Sharte para su distribución por las principales ciudades.


La primera escala del viaje fueron Las Islas Canarias, seguida de Puerto Rico y Venezuela en donde el grupo de se dividió en dos. El segundo cirujano, José Salvany se adentró en la actual Colombia y el Virreinato del Perú durante los siguientes siete años. Por su parte Balmis se dirigió a Caracas en donde llegaron a vacunar hasta a 12.000 personas. Los resultados fueron satisfactorios, lo que reafirmó y engrandeció la importancia de la expedición y del propio Balmis por lo que fue nombrado Regidor Honorario, título que confirmaría el Rey. La siguiente etapa del viaje fueron La Habana y México, con el propósito de extender la vacuna por todos los territorios de Nueva España, distribuyendo reglamentos e instrucciones para conservar la vacuna, fundando las llamadas Juntas Vacunales junto con sus estatutos.

Recorridos más de 12.000 kilómetros desde el comienzo del viaje, Balmis zarpa a bordo del navío Magallanes un 8 de Febrero de 1805 rumbo a Manila desembarcando un 15 de Abril de 1805. En Filipinas la expedición recibió una importante ayuda de la iglesia para organizar las vacunaciones lo cual facilitó la labor de Balmis ya que sufría disentería, enfermedad de la cual aún no estaba del todo recuperado. Finalmente Balmís decidió no regresar a Méjico con el grueso de la expedición y dado que la vacuna no había llegado a China decidió poner rumbo a Macao (entonces colonia portuguesa) y completar su periplo alrededor del mundo. En su camino de vuelta a España, Balmis consiguió convencer a las autoridades británicas de la Isla de Santa Elena para que tomasen la vacuna. Ya sólo restaba volver a España tras casi tres años y medio de expedición alrededor del mundo. Balmis arribó a Lisboa un 14 de Agosto de 1806, logrando pese a los limitados medios de la época, distribuir la vacuna de la viruela y fomentar su conocimiento para erradicarla.



Fundación Balmis
La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna



jueves, 27 de octubre de 2011

La cueva de los nadadores


En Octubre del año 1933 se descubrió uno de los espacios de arte rupestre más sorprendentes que se conocen. Se trata de la Cueva de los Nadadores (Cave swimmers) en pleno desierto Líbico. Éste enigmático lugar en realidad se conoce como Wadi Sora, situado en el Sudoseste de Egipto a lo largo del borde occidental de la meseta de Gilf Kebir.


La cueva fue descubierta por László Ede de Almázy de Zsadány y Törökszentmiklós (1895-1951) apodado Abu Ramla "Father of the Sands". Húngaro de nacimiento, de familia noble pero sin título, se pasó la vida estudiando el desierto. Fue de todo, aviador, investigador, arqueólogo, soldado, explorador, geógrafo y participó en las dos guerras mundiales. Se pasó al bando alemán durante la II Guerra Mundial, incluso tuvo varios encuentros con el zorro del desierto Rommel de cuyas manos recibió la Cruz de Hierro. En su haber expedicionario junto a Sir Robert Clayton y Patrick Clayton destaca el descubrimiento de Zerzura "El oasis de los pájaros", un lugar mítico del que ya hablan escritos que datan del siglo XIII. En ellos se  mencionan una ciudad que es "blanca como una paloma" a la que llamaban "Oasis de las pequeñas aves". Su obsesión por el desierto le llevó incluso a la búsqueda del ejército del rey persa Cambises II. Según Herodoto (Historia, III, 26) fue sepultado durante el desayuno por una gran tempestad de arena, hace 2.500 años en su marcha contra los amonitas del oasis de Siwa.


La cueva de los nadadores era ya conocida por los beduinos mucho antes de la llegada de los ingleses y los italianos al desierto líbico. Éstos atribuían las pinturas a un Djinn (espíritu, fantasma), capaz de dar vida a un ejército de nadadores: figuras humanas nadando en medio de la nada, flotando entre las paredes de cuevas y galerías en pleno desierto, incapaces de imaginar un oasis eterno, hace ya miles de años...; Lo que sí sabemos es que las pinturas representan con toda fiabilidad la existencia de un oasis muy extenso, en donde habitaban orix, jirafas, antílopes, y humanos que disfrutaban de la natación.


La figura de Almázy ha estado siempre envuelta por la confusión y la incredulidad. Escribió varios libros entre los que destacamos "Nadadores en el desierto" donde combina las hazañas bélicas con el amor al desierto, sus misterios y los conocimientos para vivir en él, desde la importancia para descifrar los rastros de los vehículos hasta los excrementos de camello. Escribió otro libro que casi le cuesta la vida, "Con el ejército de Rommel en Libia", en el que Almázy explicaba en 1943 con tono entusiasta sus muchas hazañas bélicas enrolado en el Afrika Korps como asesor del mariscal en materia de desierto, agente de inteligencia y jefe de aventureras patrullas alemanas tras la líneas enemigas. Los rusos y comunistas húngaros quisieron enjuiciarle por ello después de la guerra acusado de escribir propaganda fascista pero finalmente se libró del paredón gracias a la intervención de los servicios secretos aliados para los que trabajó como agente doble durante la II Guerra Mundial. Almázy cayó enfermo en 1951 durante una visita a Austria, donde murió de disentería en un hospital de Salsburgo. En el epitafio de su tumba sus compatriotas húngaros grabaron en 1995: "Pilot, Saharaforscher und Entdecker der Oase Zarzura" (Piloto, Explorador del Sahara y descubridor del Oasis de Zerzura).

jueves, 13 de octubre de 2011

La rana voladora



Los relatos de exploraciones europeas hace mucho tiempo que se acabaron. Esos viajes que duraban años, de los cuales no sabíamos nunca sí sus protagonistas volverían, sí habrían pillado una enfermedad contagiosa como la malaria, el dengue o el tifus; o sí habrían sido apresados por alguna tribu, que finalmente acababa con sus vidas por considerarles hechiceros o por convertirse en invitados algo molestos en tierras incógnitas. Uno de los más famosos lo escribió Alfred Russel Wallace a  mediados del siglo XIX sobre su viaje al Archipiélago MalayoWallace, que fue naturalista, antropólogo, geógrafo, explorador, biólogo y británico, se embarcó en un viaje a lo largo del Archipiélago Malayo, inspirado por las crónicas de otros exploradores naturalistas. Durante este viaje recolectó más de 125.000 especímenes en el archipiélago, de los cuales más de 80.000 eran escarabajos. Entre los especímenes los había de más de mil especies que no habían sido identificadas anteriormente. Las crónicas y aventuras en el archipiélago fueron publicadas en 1869 bajo el nombre de The Malay Archipelago, la cual se convirtió en uno de los diarios de exploración científica más populares del siglo XIX, influyendo a escritores como Joseph Conrad para su novela Lord Jim.


Una de sus descripciones zoológicas más famosas fue la rana protagonista de ésta historia. Entre los años 1854-1862, descubrió una de las especies más singulares de la fauna del planeta. Se trataba de una rana que volaba que hoy se conoce como rana de Wallace. El naturalista inglés se percató de que la rana debido a sus pies de gran tamaño y muy palmeados era capaz de planear entre los árboles, aptitud de una rana hasta entonces desconocida en el Occidente europeo, lo cual debió influirle bastante para darle nombre al anfibio: Rhacophorus nigropalmatus 


Las descripciones del archipiélago detallan sobremanera la actitud de Russel Wallace frente los simios y orangutanes, mono que veía mono que aniquilaba. "...Cuando vinieron a avisarme que habían visto un orangután en un árbol del pantano, inmeditamente cogí la escopeta y tuve la suerte de encontrarle en el mismo sitio. Al acercarme pude dispararle dos tiros que le hicieron caer herido de muerte. Era un macho en mitad de su desarrollo y apenas tenía tres pies de altura".(...)
"Le disparé cinco tiros y lo dejé muerto en la copa del árbol, entre dos ramas que le impedían caer. De regreso a casa, encontré dos dyaks con los que volví al bosque, haciendo que treparan al árbol para recoger al animal, que era el primer ejemplar en todo su desarrollo del que me apoderaba" .


El viaje al archipiélago malayo fue decisivo para la ciencia en el siglo XIX. Russel Wallace observa que para conseguir una mejor adaptación al medio, se producen una serie de cambios y de reajustes en las especies que transmitían a su descendencia. Hablaba de que los fuertes sobrevivían como consecuencia de la selección natural. En una carta dirigida a Darwin en 1858, Russel Wallace le expuso su teoría sin saber que habían llegado, por medios diferentes, a la misma conclusión. Mientras Russel Wallace continuaba su incansable labor de atrapar aves e insectos en el archipiélago malayo, Darwin publicaba El origen de las especies.
Alfred Russel Wallace murió en 1913 a los noventa años en "Old Orchad", su casa de Dorset, en cuyo jardín florecían más de doscientas especies de plantas subtropicales.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Himalyan Queen


Hemos vuelto a recibir noticias de Maury y Elena, anoche cogieron el tren nocturno en Delhi con destino a Shimla, capital de verano del antiguo Raj Británico en la India conocida como la reina de las colinas "Queen of Hills", la ciudad lleva su nombre en honor a la diosa Shyamala Devi, una encarnación de Kali.


Suponemos que nuestros viajeros han cogido el Himalyan Queen hasta Kalka cambiando a una miniatura de ferrocarril de vía estrecha, que sube serpenteando por las empinadas laderas hasta Shimla. Maury nos comenta a su llegada: "En Shimla,...impresionante la ruta desde kalka en tren de via estrecha, legado de los ingleses, ya se huele el Himalaya, facciones mongolas, budismo, colonialismo, de verdad que es espectacular todo esto...". Para Ruyard Kipling, éste era un lugar de idilios prohibidos. Como dice William Dalrymple en La ciudad de los Djinns, en un relato tras otro de "Cuentos de las Colinas", se repite el mismo argumento: "Después del caluroso aburrimiento de la llanura, el joven oficial sube a Shimla, donde, sorprendido por la superabundancia de jóvenes beldades inglesas, se enamora de una tal señora Reiver, paseaba a pie y a caballo con ellla y almorzaba en Peliti´s con ella, hasta que la gente empezaba a enarcar las cejas y decía !qué escándalo!". Y yo me pregunto: ¿qué demonios está haciendo esta extraña aldea inglesa de casitas de madera en medio del Himalaya?


  Viceregal Lodge, Shimla