El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

martes, 19 de marzo de 2013

El libro más caro del mundo


Flamingo

¿Es posible pagar por un libro impreso la cantidad de 11,5 millones de dolares?
En Diciembre de 2010 una rara primera edición del libro ilustrado "The Birds of America" (Los Pájaros de América) de Jonh James Audubon (1785-1851), formado por cuatro monumentales tomos, se vendió en la casa de subastas Sotheby´s por ese precio. Los expertos consideran que de esta obra maestra del arte de la ornitología producida entre 1828-1838 se conservan 120 ejemplares, de éstos, 107 están en instituciones y 13 en bibliotecas privadas. La obra está compuesta por 435 impresiones de 99 cm por 66 cm a tamaño natural y 497 especies de aves, realizadas con placas grabadas en cobre basadas en las acuarelas originales de Audubon.


Supongo que ojear unos de estos ejemplares debe ser impresionante, no niego que me gustaría, más bien me encantaría, sobre todo por el contenido artístico de la obra. Cientos, miles de aves dibujadas con gran maestría. La viveza de los colores y las formas se transforman en un viaje fantástico al pasado, a un paraíso envuelto en placeres. Así debió de ser porque el autor mezcla en su obra todo un universo mágico y terrenal de aves y plantas exóticas.


John James Audubon no lo tuvo fácil. Como hijo ilegítimo de un capitán de navío francés y su amante le tocó criarse con su madrastra (por la que no sentía mucho afecto) en la Francia Revolucionaria. Tras sortear múltiples dificultades económicas consigue un pasaje a los Estados Unidos en 1803 gracias a un pasaporte falso, por lo que se libró de las Guerras Napoleónicas y de una muerte casi segura. Su pasión por la naturaleza y los viajes le llevaron a recorrer gran parte del continente americano. Se sabe que recorrió desde Pensilvania y Kentucky hasta el río Missisipi; provisto de su arma, sus pinturas y un asistente se fijó un objetivo: encontrar y pintar todas las aves de América del Norte.



Audubon utilizaba la técnica del disparo para pintar las aves. Primero realizaba un disparo fino para evitar hacerlas pedazos y después las sujetaba con un alambre. De ésta manera conseguía captar el más mínimo detalle del plumaje y de las formas del ave como queda plasmado en sus dibujos. A día de hoy no es una técnica muy conservadora de las especies, pero hablamos del siglo XIX donde la preocupación por el medio ambiente y las especies en extinción no era tema de conversación. Uno de sus biógrafos Duff Hart-Davis revela "cuanto más rara era el ave, con mayor impaciencia la perseguía Audubon, sin preocuparse aparentemente porque su muerte acercase un poco más a la especie en su extinción". The Birds of America incluye imágenes de seis aves ahora extintas: la cotorra de Carolina, la paloma migratoria, el pato del Labrador, el alca gigante, el zarapito esquimal y el urogallo grande.


Los ingresos no eran suficientes para la familia Audubon. Mientras su mujer continuaba como tutora para las familias ricas de las plantaciones, Audubon fracasaba una y otra vez en la publicación de su obra. Ningún editor la quería debido en parte a las enemistadas que él mismo tenía con los principales científicos de la ciudad de Filadelfia y de la Academia de Ciencias Naturales.
Había llegado el momento de emigrar de los Estados Unidos y poner rumbo a Inglaterra. En 1826 Audubon decide marcharse a Londres y probar suerte con sus dibujos. El éxito fue inmediato, los ingleses por entonces no tenían suficientes imágenes de la flora y fauna de los EE.UU, por lo que acabaron entusiasmados con su obra, incluso le dieron un apodo "The American Woodsman".





Por fin llegó el dinero para publicar The Birds of America. La obra se plasmó sobre láminas de gran tamaño, grababas  y pintadas a mano. Publicada en cuatro volúmenes, comprende 435 láminas a color con 1055 dibujos de pájaros en tamaño natural. Georges Cuvier (naturalista francés) la definió como "el más bello monumento que el arte haya elevado nunca a la naturaleza". Cinco volúmenes de texto titulados Ornithological Biographies acompañan las láminas incluyendo información sobre cada especie.
Durante su estancia en Edinburgo en busca de suscripciones para su libro, hace una demostración de su método de usar alambres para mantener a las aves muertas. Entre los asistentes a la demostración, en el Wernerian Natural History Association junto al profesor Robert Jameson se encontraba un jovencísimo Charles Darwin.


Tras su estancia en Londres y Edimburgo decide en 1831 regresar a América con la fama de ser el más grande naturalista de su país. Durante los próximos años, Audubon continuará haciendo expediciones por toda Norteamérica, incluso abre una tienda de comestibles en Louisville siendo testigo del terremoto de Nueva Madrid, en el estado de la actual Misuri.
John James Audubon murió en New York un 27 de Enero de 1851. Está enterrado en Trinity Churchyard entre la calle 155 y Broadway, en Manhattan.


The Birds of America. Catálogo de 435 planchas


lunes, 18 de febrero de 2013

Madame Ginoux

L´Arlesiana. Van Gogh 1888. Óleo sobre tela.. Metropolitan Museum of Art, New York

"Hace unos años vi en una exposición un cuadro en cierto modo atractivo y valioso, La arlesiana de Van Gogh, el retrato de una mujer de pueblo, no guapa por estar entrada en años, que, tranquilamente sentada en una silla, mira seria y ensimismada. Lleva una falda de las que se ven todos los días y sus manos son tan corrientes que apenas se les presta atención, porque en modo alguno parecen bellas. Tampoco una modesta cinta en el pelo parece es nada del otro mundo. El rostro de la mujer denota dureza. Los rasgos de su rostro traslucen múltiples y graves experiencias.
Confieso de buen grado que al principio sólo pretendía contemplar por encima del cuadro, que juzgué una obra muy intensa, para seguir andando lo más deprisa posible y ver otros objetos, pero algo especial me sujetó por los brazos, valga la expresión. Preguntándome qué belleza encerraba, me persuadí de que había que compadecer al artista que derrochó tamaña laboriosidad en un asunto tan trivial y carente de gracia. Me pregunté si me me gustaría poseer el cuadro; pero no me atreví a responder afirmativa ni negativamente a la curiosa pregunta.
Además me planteé la cuestión, apariencia fácil y en absoluto injustificada, de si existía siquiera en nuestra sociedad un lugar adecuado para cuadros como esta arlesiana, porque nadie podía haber encargado obra así; más bien es obvio que el artista se hizo el encargo a sí mismo, y después pintó lo que quizá o desee tener nadie. ¿Quién tendría interés en colgar en la habitación un cuadro tan banal?
Tiziano, Rubens, Cranach, me dije a mí mismo, han pintado mujeres maravillosas, y al decirme ésto, nuestro artista, que sin duda experimentaba más dolor que alegría de vivir, y ésta época nuestra, en cierto sentido complicada y triste, me hicieron daño, por así decirlo.
Es verdad que el mundo, seguramente adquirirá una renovada belleza, y alegres esperanzas florecerán siempre de nuevo. Nadie pretende discutir que hasta entonces vivamos en circunstancias casi precarias.
A pesar de que alrededor del cuadro de Van Gogh alentaba algo triste o molesto, de que las duras condiciones parecen resaltar a su lado o tras él, no con nitidez, pero sí con bastante claridad, me alegraba, pues el cuadro es una obra maestra. El color y la pincelada revelan un vigor extraordinario, y la factura es excelente. El cuadro contiene, entre otras cosas, una maravillosa pieza roja de primorosa soltura. El conjunto, sin embargo, encierra más belleza interna que externa. ¿No hallan también ciertos libros mala acogida porque son esquivos, es decir, porque es difícil asignarles un valor? A veces la belleza no se muestra lo suficiente.
El cuadro de Van Gogh me pareció una narración seria. De repente la mujer empezó a hablar de su vida. En otro tiempo era una niña e iba al colegio. Qué bonito es ver todos los días a los padres y que los maestros te inicien en toda clase de conocimientos. Qué alegres y luminosas eran la clase y la relación con las compañeras. Qué dulce y dichosa es la juventud!
En otro tiempo los rasgos duros fueron blandos, y esos ojos fríos, casi malvados, amables e inocentes. Ella era tanto y tan poco como tú. Tan rica en esperanza e idéntica en pobreza. Un persona como todos nosotros, a la que sus pies llevaron por muchas calles claras de día y oscuras de noche. También acudiría con frecuencia a la iglesia o a bailar. Con qué asiduidad no abrirían sus manos una ventana o cerrarían una puerta! Este tipo de cosas y otras similares hacemos tú y yo a diario, ¿verdad?, y ahí reside la futilidad, pero también la grandeza. ¿Tendría una amante que la colmaría de alegría y de preocupaciones? Ella escuchaba atenta el sonido de las campanas y sus ojos captaban la belleza de las ramas en flor. Transcurrieron mese, años, veranos, inviernos...No es muy sencillo todo esto. Llevó una vida esforzada. Un buen día un pintor, que al fin y al cabo, sólo es un pobre creador, le dijo que le gustaría pintarla. Posa, pues, para él y se deja retratar con serenidad. No le resulta un modelo indiferente, pues al pintor ninguna persona le es indiferente. La pinta tal como es, con absoluta sencillez y sinceridad. pero sin mucha intención algo grande y elevado irrumpe no obstante en el sencillo cuadro, una seriedad anímica imposible de soslayar.
Después de haber memorizado el cuadro a conciencia , fui a casa y escribí un artículo sobre él para la revista Arte y artistas. El contenido del artículo se ha ido volando, por lo que deseo recuperarlo y así lo he hecho con éstas líneas".
Ante la pintura. Narraciones y otros poemas. Robert Walser (1878-1956). Libros del Tiempo. Ediciones Siruela. 2009. 



viernes, 25 de enero de 2013

Viêtnam "In Paradisum"


Fotos tomadas durante el viaje por Viêtnam en Septiembre y Octubre de 2001. Empezando por el Sur, el Delta del Mekong, Saigón, Da-Lat, Playa de China, Hué, Halong Bay, Sapa y finalizando en Hanoi, al Norte del país.

martes, 1 de enero de 2013

Las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol


Scaramouche (2012). Pedro Canabal


The song of wandering Aengus

I went out to the hazel wood,
Because a fire was in my head,
And cut and peeled a hazel wand,
And hooked a berry to the thread;
And when white moths were on the wing,
And moth-like stars were flickering out,
I dropped the berry in the stream
And caught a little silver trout.
Salí al bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya al hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Eché la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.
When I had laid it on the floor
I went to blow the fire aflame,
But something rustled on the floor,
And some one called me by my name:
It had become a glimmering girl
With apple blossom in her hair
Who called me by my name and ran
And faded through the brightening air.
Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a encender el fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una muchacha de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció entre el aire que aclaraba.
Though I am old with wandering
Through hollow lands and hilly lands,
I will find out where she has gone,
And kiss her lips and take her hands;
And walk among long dappled grass,
And pluck till time and times are done
The silver apples of the moon,
The golden apples of the sun.
Aunque ya estoy viejo de vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga yerba de colores,
Y cogeré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sittin´On the Dock of the Bay

Lang Co Bay (Viêtnam)

Halong Bay (Viêtnam)

Tan sólo habían transcurrido un par de semanas de mi vuelta del viaje que me llevó por la costa del litoral de Vietnam. Mis pies todavía conservaban las rozaduras de las sandalias. Percibía en la distancia el sabor de la sal del Mar de China, el color azul prusia del oleaje, la dicotomía del paisaje. La arena de sus playas dibujaban en mi recuerdo su rostro, el rostro de un ser al que no volvería a ver jamás. Sus manos, la estructura de su cuerpo, su cabello, su piel adormecida a mi lado. Sentía un desvanecimiento extremo, cansancio, sed. Se mezclaban las ganas de llorar con el impulso de volar hacia ninguna parte, como cuando ves descender un globo hinchado de calor que flota a la deriva.
Ahora me hallaba sentada entre las rocas, apoyada en un saliente que da al mar. Llevo varias horas aquí, adormecida por la brisa y el sol, tarareando sin parar una canción. La letra que repetía a lo largo de mi viaje. Aquellas palabras se convirtieron en un aliado frente a lo desconocido, en un compañero.

"Sentado al sol de la mañana
estaré sentado cuando llegue la tarde
mirando girar los barcos
y mirándolos alejarse de nuevo

Sentado en el muelle de la bahía
mirando bajar la marea
simplemente estoy sentado en el muelle de la bahía
desperdiciando el tiempo

Dejé mi hogar en Georgia
encabezado por la bahía Frisco
porque no tenia nada por lo que vivir
y parece que nada va a venir a mi camino

Pues simplemente estoy...

Parece que nada va a cambiar
todo aún continúa lo mismo
No puedo hacer lo que la gente me dice que haga
pues creo que seguiré de la misma forma

Aquí sentado, descansando mis huesos
y esta soledad no me dejará sólo
he vagado dos mil millas
solo para hacer de este muelle mi hogar

Ahora, simplemente estoy..."


lunes, 22 de octubre de 2012

Viaje a la isla encantada con David Attenborough




Qué gran sorpresa me llevé hace unos días cuando por casualidad, me encuentro con la emisión del documental "ZOO QUEST IN COLOR" del gran David Attenborough. Parece ser que hace unos tres años, una investigadora se topó por casualidad en los archivos de la BBC, con una lata que contenía la serie documental rodada enteramente en Indonesia, pero en color y que nunca fue revelada ni vista. Dicha anécdota ha hecho posible que podamos disfrutar de uno de los documentales más interesantes sobre la fauna del Archipiélago y cómo no, con la magnífica presencia de Attenborough. Reedito dicha entrada escrita en Octubre del 2012 con la misma emoción que entonces.

En la última feria del Libro de Ocasión encontré una joya titulada "Un dragón para el zoo" (Barcelona: Universal, 1994), escrito por David Attenborough (London,1926). Trata sobre un viaje realizado en 1957 al Archipiélago Indonesio, desde la isla encantada de Bali hasta la isla de Comodo. Durante cuatro meses Attenborough se embarcó en una pequeña odisea: un viaje por la historia de un pueblo marcado por un pasado hegemónico y por una flora y fauna, única en el mundo.
En palabras del autor, aquellos meses se convirtieron en un complicado viaje cargado de múltiples anécdotas. Desde el soborno a la policía local para conseguir los visados y permisos de filmación, hasta la llegada a la isla de Comodo y todo a bordo de una especie de velero y guiados por contrabandistas de armas!
El objetivo de tan singular viaje consistía en filmar al último de los dinosaurios (vivos), el dragón de Comodo. Antes de llegar a la isla del dinosaurio, Attenborough y su compañero de viaje, Charles Lagus sortearon toda clase de inconvenientes burocráticos para la filmación del documental. En realidad era la primera vez que un par de ingleses se adentraban en la jungla en busca de animales, a lo que no estaban muy acostumbrados los indonesios. Lo normal era ir a visitar templos y ruinas como el famoso "Borobudur" en la isla de Java, o adentrarse por las numerosas carreteras accidentadas en busca de la vida rural del campesino: campos de arroz y sombreros cónicos de paja.

"La gente que veíamos trabajando en el campo o caminando por la carretera era alta y bien parecida (...) Muchas mujeres iban desnudas de cintura para arriba, cosa nunca vista en la musulmana Java (...) Las autoridades indonesias, temerosas de lo que los extranjeros consideren tal actitud natural como prueba de primitivismo, prohíben que los turistas fotografíen a las campesinas así desvestidas".


Borobudur Temple

Nuestro protagonista descubre un país y una civilización cargada de un fuerte simbolismo. La música del gamelán y presenciar sus danzas tradicionales transportan al viajero a un lugar mágico. Los artistas llevan gigantescas máscaras y representan a seres nacidos de la mitología indonesia como el barong, que sostienen al espíritu del bosque. 
El barong es uno de los más poderosos y terribles espíritus de Bali, monstruo cuadrúpedo, con espeso pelambre, con máscara de ojos globulares y feroces colmillos salientes, del que cuelga su más poderoso atributo: una larga barba de cabello humano. Los balineses han procurado siempre aplacarlo y él en consecuencia, usa sus poderes para proteger a la comunidad.





El salto de isla en isla a lo largo del alineado archipiélago les permitió conocer  la inmensa cadena volcánica que se extiende desde el sur de Sumatra, hasta las Filipinas, pasando por Java, Bali y Flores. La influencia de los volcanes en la isla y sus habitantes es inmensa. "Sus hermosos pero amenazadores conos dominan el paisaje; la lava y las cenizas, acumuladas de muchos siglos a esta parte, convierten el suelo de Java en uno de los más fértiles del mundo, y el terror de sus períodos de actividad ha motivado que la mitología indígena los considere como morada de poderosas divinidades".


La siguiente parada en el viaje fue la isla de Borneo, lugar donde habita el orangután, magnífico simio, cuyo nombre en malayo significa hombre del bosque.

Lo realmente complicado del viaje fue llegar hasta Comodo y encontrar al dragón. Por aquellos años no era habitual el trasiego de extranjeros deseosos de embarcarse rumbo a una de las islas más desconocidas del Archipiélago.

"¿Cómo ir a Comodo? He aquí un problema que la gente de Surabaya no debía tener costumbre de plantearse. La isla se halla a quinientas millas de distancia y es la quinta de un rosario de islas que se extiende desde Java hacia el Este, con dirección a Nueva Guinea. Ninguno de los funcionarios del Gobierno con quienes tratamos supo decirnos la manera de trasladarnos allí; de modo que tuvimos que averiguarlo por nuestra cuenta".






Attenborough deseaba filmar el dragón en su hábitat y a ser posible cazar un ejemplar. Los primeros datos que se conocen del dragón de Comodo los realizaron unos europeos en 1910. Hasta esa fecha nadie sabía de su existencia. El teniente Steyn Van Hensbroek, de la administración colonial neerlandesa, acuñó el término "cocodrilo terrestre". A partir de ese momento el descubrimiento se difundió de forma generalizada. El dragón de Comodo fue uno de los alicientes para una expedición a la isla, realizada por W. Douglas Burden en 1926. Capturaron doce ejemplares. Dicha expedición sirvió de inspiración a la película "King Kong"  filmada en 1933.  Los neerlandeses (por entonces Indonesia estaba bajo soberanía holandesa), dado el escaso número de ejemplares en estado salvaje, prohibieron la caza deportiva y restringieron la captura para estudios científicos. Las expediciones de recogida se detuvieron al comienzo de la II Guerra Mundial para reanudarse en la década de los años 50, momento en el que se realiza el viaje de Attenborough.



´

El viaje se enmarca dentro de la serie televisiva "Zoo Quest" realizada entre 1954-1963. Cada episodio se centra en un animal particular del trópico, sin olvidar la vida salvaje y las costumbres de los lugares. La serie tuvo tanto éxito que se convirtió en el programa de vida salvaje más popular de la televisión británica y estableció la carrera de Attenborough como presentador de documentales de Naturaleza. A partir de aquí la profesión de divulgador científico cobró el nombre en David Attenborough. Hablar de su vida o su carrera profesional no tiene mayor misterio. Todos hemos visto su cara y cuerpo enmarañado en la jungla, acompañando a un ejército de hormigas o al lado de un selecto grupo de tortugas centenarias en las Galápagos. Si este viaje es importante es porque a partir de este momento Attenborough se convierte en uno de los pioneros del documental como género, faceta de la que aún hoy no se ha retirado a sus noventa y tantos años.








Archive BBC
Entrevista a David Attenborough
Zoo Quest to Guiana 1955

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hacia los Templos de Bagán en Birmania (I)


Aquella era una mañana calurosa del mes de Noviembre en un país en el que no existe el otoño. El sol no tardó en despertarse a eso de las cinco. Nosotras, Isabel, Paloma y una servidora nos desperezamos de la cama dando un salto casi olímpico. Ese día, tomábamos rumbo en barco a uno de los rincones del mundo donde quizá nada ha cambiado, un lugar tan misterioso y bello que permanece oculto en el llano. Ese lugar es Bagán (Birmania).
El barco que comunica la ciudad legendaria de Mandalay (al norte del país) con Bagán, era una especie de vapor del Missisippi, o al menos a mi me lo parecía. La popa estaba provista de esa gigantesca rueda hidráulica que impulsa el motor del barco y lo lleva rio abajo en un recorrido de casi 170 kilómetros y 13 horas. Toda una aventura por la mayor cuenca fluvial que atraviesa el país, el río Irrawaddy, "el rio que brillaba como si arrastrara diamantes" así lo describió George Orwell (1903-1950) cuando trabajó para la Policía Imperial India en Birmania.

George Orwell

El barco de la compañía estatal "Inland Water transport" estaba abarrotado de gente. Casi todos lugareños que se movían como pez en el agua por la cubierta del barco, saltaban de lado a lado en busca de un té, una samosa o una charla intemporal. Yo decidí apoderarme del desayuno de un alemán despistado que se dejó su bolsa en una silla olvidada. El menú no podía ser más completo: un plátano, unas galletas y un huevo duro. Todo un manjar para un estómago (muy vacío). La horas no transcurría, la lentitud del vapor era pasmosa, el sopor del calor hacía que tu cuerpo se resbalase por el suelo como una ameba. Coffee mix, coffee mix !! gritaba una chica joven provista de una tetera con agua, vasos de plástico y sobrecitos de ese terrible café y leche en polvo que tanto se consume en el país. Me tomé uno y decidí asomarme a la cubierta del barco. De repente y sobre una extensión de tierra infinita se asomaba una de las mayores concentraciones de estupas y templos budistas del mundo, uno de los recintos arqueológicos más importantes del planeta: la antigua ciudad de Bagán, antiguamente conocida como el Reino de Pagán. Me llevó un largo rato asimilar tanta belleza desde lo lejos. No sólo contemplaba una planicie teñida de verde con miles de pagodas a su alrededor, la mezcla de soledad y estupor se transformaron en arritmia y descanso.
Una vez en tierra y tras conseguir descender del barco por una tablilla por la que jugueteaba para no caerme, tomamos un especie de moto-taxi rumbo al New Bagán, una pequeña concentración de hoteles, tiendas de souvenirs, telares y talleres artesanales que sirven de "nuevo hogar" a una población que ha sido arrancada de sus casas originales por el Gobierno de la Junta Militar birmana.
Tras recorrer varios guest-house u hoteles decidimos quedarnos en uno provisto de habitaciones individuales con un pequeño porche a la entrada, perfecto para salir por las noches a fumar un cigarrillo y deleitarse con las miles de flores inidentificables que proporcionan los climas tropicales. Un dato, el precio por persona era de 4 dólares la noche.
La mañana se mostraba desafiante, casi tanto como el desayuno: zumo de papaya y mango, té, tostadas, huevos revueltos, toda una herencia colonial al más puro estilo británico.

 
Adentrarse en el Reino de Pagán supone un reto. Fue fundada en el año 849 d.C (en el recodo protegido del rio Irrawaddy) por motivos estratégicos, pero también por motivos místicos y cerca del Monte Popa, un centro religioso de los nat (espíritus), en una importante encrucijada comercial de mon, chinos e indios. El esplendor de este asentamiento comenzó con el victorioso rey Anawrahta (1044-1077), que unificó el país y  propagó el budismo theravada. El esplendor de Pagán se extinguió bruscamente con la anexión que llevó a cabo Kublai Khan en 1287, como consecuencia de la cual la ciudad quedó abandonada. Durante los siglos XI al XIII surgieron unos 13.000 templos, estupas y pagodas. De los cuales 2.217 construcciones superaron los terremotos, las invasiones, el fuego y la decadencia. Para los budistas una forma de llegar al nirvana es construir un templo o una estupa. Por esta razón los reyes, la nobleza y los monjes construyeron monumentos imperecederos de ladrillo y de estuco. Uno de los ejemplos más notables es el templo de Ananda, comenzado por el rey Anawratha y terminado por el rey Kyanzittha. Es, con su blanca sikhara (torre puntiaguda), uno de los edificios más notables y una obra maestra de la arquitectura mon. La pagoda de Ngakywenadaung, con su estupa maciza y cilíndrica, del siglo X, es una de las más bellas. Algunos al contemplarla comentan que les evocan reminiscencias de los primeros templos aztecas. A mi me recuerda al bulbo de la flor de loto...;

 

La pagoda de Shwezigon es el mayor templo de la zona, la más suntuosa, vistosa, fastuosa, pero no guarda el halo de elegancia de las dos anteriores. Según la leyenda, por orden del rey, se cargó a lomos de un elefante blanco una reliquia sagrada de Buda. La pagoda señala el lugar en que el elefante se arrodilló en el banco de arena del rio y su nombre significa eso mismo "estupa de oro en el banco de arena". Se la considera una de las pagodas más importantes de toda Birmania porque según cuentan, guarda la clavícula, el hueso frontal y un diente de Buda.
"Llegamos a una gran plaza, cuyo suelo es de tierra apisonada. La construcción impresiona poderosamente. Veo que unas anchas escaleras ascienden y desaparecen por una puerta ancha y no sé más. (...) Pero entonces continuamos  nuestra escalada por el interior y por una estrecha escalera exterior alcanzamos la planta superior, pero es como si la construcción volase delante de nosotros, como si fuese más alta con sus nichos, sus torres, sus estupas, sus adornos. (...) Entre el cielo y la tierra sólo hay un centímetro, que se supera en un abrir y cerrar de ojos. Entonces se tocan. El momento es tanto más maravilloso cuanto que es inimaginable no oír ningún sonido, un golpe de timbal. Pero no hay absolutamente nada, el barco se desliza en silencio con la vela teñida de rojo, el carro de bueyes se adentra en el polvo silencioso". (Gabriele Fahr-Becker. Arte Asiático. Ed  Köneman. 1999).



La grandiosidad y la sencillez de éste lugar se mezclan en la retina del viajero. Ya no sólo por contemplar estupefactos una retahíla de estupas y pagodas que se repiten como un mantra, si no porque a tu alrededor siempre encuentras a un lugareño que con su sonrisa te muestra el esplendor y la decadencia de (su) reino. Pero todavía hay más. Adentrarse en Birmania supone escapar de la civilización más occidentalizada. A día de hoy es el país más pobre del Sudeste Asiático, muy por detrás de sus vecinos tailandeses, chinos, vietnamitas...y por supuesto el que sufre más carencias básicas como la leche, imposible de encontrar a no ser que se tome en polvo, un simple perfume, cuchillas de afeitar, o hasta una simple barra de labios para mujer. Si quieres cambiar euros o dólares a la moneda local (kyats) has de acudir al mercado negro, no existen los teléfonos públicos, y ni siquiera los hoteles cuentan con internet para el viajero.
Hoy me he despertado soñando que volvía a Birmania y que regresaba al café donde me tomé el mejor zumo de mango del mundo.