El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

martes, 18 de octubre de 2016

Viaje a la Costa Este de los EE.UU



Al igual que hicieran hace dos años por estas mismas fechas mi amigo Alberto en compañía de su inseparable compañero de viajes, Alfonso, vuelven a recorrer parte del Continente Americano dando fe de sus maravillas. Como si de un cuento se tratase, y dado que yo me ocupo de relatar el trayecto, también soy testigo por las fotos enviadas de la magnitud del territorio.


Antes de partir yo me dedicaba a llenarles la cabeza de un posible que no "imposible" encontronazo con Lewis y Clarck, aquellos dos expedicionarios que fueron contratados por Thomas Jefferson después de la compra de Louisiana en 1803. Hoy en día pocos son los que recuerdan las hazañas de estos dos buscadores de sueños reflejados en la prolífica y magnífica obra cartográfica de los principales ríos y cadenas montañosas, sin olvidar su contacto con las tribus indígenas lo que facilitó el comercio directo de pieles. 


Volviendo al presente, viajar a la Costa Este y salirse del mapa para ir mas allá de las fronteras sólo te puede llevar a encontrarte con islas como la Isla del Príncipe Eduardo, un lugar según me cuentan idílico, que destaca por sus grandes campos y por su costa con una curiosa playa roja. Me olvidaba de mencionar el "Acadia National Park" frente a las costas atlánticas de Maine, otra joya de la Naturaleza.
Si seguimos rumbo Noreste y cruzamos la frontera al Canadá las cosas se ponen todavía más interesantes, en parte porque es inevitable no mencionar a otro gran explorador de la zona, el gran Jacques Cartier (1491-1557) un navegante y explorador francés que realizó tres viajes a América del Norte al servicio de la corona francesa y que le convirtieron en el primer explorador de esa nacionalidad en el Nuevo Mundo. Su nombre está íntimamente ligado a uno de los ríos más representativos del continente, el Río San Lorenzo, la vía navegable más grande para la penetración europea en América del Norte. 
Alberto & Alfonso me dicen que acaban de avistar ballenas...eso me recuerda las ganas que tengo yo de poder contar algún día una experiencia similar. Creo que con sólo pronunciar B A L L E N A ya es suficiente.




Ahora la acción transcurre sobre suelo urbanita, vamos hacia la provincia de Quebec, cuya capital provincial es la ciudad de Quebec y la urbe más poblada, Montreal. Aquí conviven los Grandes Lagos, el Océano Atlántico, fronteras marítimas, la cercana Terranova, Nueva Escocia y Labrador...escenarios de leyenda, como el mítico Paso del Noroeste o Estrecho de Anián, nombre que aparece en los Viajes de Marco Polo, basándose en conjeturas (...) los mapas que registraban la nueva visión del mundo, es decir las tierras septentrionales de América eran designadas como Anián. Hago un pequeño inciso para referirme a otro de los grandes exploradores del territorio, he aquí al gran Paul Chomedey de Maisonneuve (1612-1676) fundador de Montreal y posible pariente de los Maisonnave de Alicante que se asentaron en la ciudad procedentes de La France y que fueron productores de uno de los vinos más significativos de una época, el fondillón.



Voy a ir poniendo rumbo hacia el Sur, más que nada porque no me queda  ni papel ni tinta suficientes para tan magna travesía. Tras cruzar Toronto los chicos se plantan en las Cataratas del Niágara, como ya hicieran Joseph Cotten y Marilyn Monroe o Superman. Los que ya conocen las cataratas Victoria o las de Iguazú, éstas no les dejan tan perplejos, puestos a comparar...yo resaltaría de este escenario cinematográfico el Spanish Aerocar de Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), inaugurado en 1916 y que sigue prestando servicio. 



El viaje entra en su recta final, nos queda por visitar la Isla de Nantucket y la asombrosa Biblioteca Pública de Boston, la primera biblioteca municipal pública de los EE.UU y cuyo diseño corrió a cargo del gran arquitecto valenciano Rafael Guastavino.


                                                                  That´s all folks!

miércoles, 12 de octubre de 2016

¡TIERRA!


Mapa de Waldseemuller, el primero en incluir el topónimo "América" 1507 

Todo empezó cuando Colón vio bandadas de loros volando hacia el Sudoeste. Fue una indicación inmejorable, o providencial, como se decía antes. De haber procedido las tres carabelas con su rumbo hacia el Oeste, se habrían encallado en el gran banco de la Bahama. 
Cinco días más tarde sobrevino el momento culminante del descubrimiento de América. Sucedió a las dos de la madrugada. Lo más incierto es la fecha. En tiempos de Colón se usaba el calendario Juliano y por tanto el día D de América tuvo que ser el 21 de Octubre de 1492 y no el famoso 12 de Octubre.
(...) Uno admira a Colón, y no tanto por lo que le contaron de él en el colegio, que era un héroe de la patria, sino por lo que le callaron de su figura. Colón era una gloria de España, decían los libros de texto, y uno se los creía a falta de otros. Con el tiempo uno ha ido haciéndose su propia idea de Colón hasta acabar viéndolo en otra luz. El almirante recibió en vida más agravios que agasajos por haber puesto la historia y la geografía del revés. La posteridad le quitó hasta el nombre del Continente que había descubierto, recayendo eso en otro italiano, el florentino Américo Vespucio. También se dice América en buena medida porque Martín Ilacomilo, el oscuro autor de "Introducción a la Cosmografía" (1507), no cita ni una vez a Colón.
(...) El segundo viaje de Colón a la Española en 1493 fue agridulce. No quedaba ni un superviviente de los 39 hombres que había dejado en La Navidad, el fuerte que había erigido cerca del lugar donde había naufragado la Santa María. Por otro lado, comprobó con sus propios ojos la riqueza potencial de La Española. "Viven en la edad de oro", exclamaba Colón al encontrar pepitas de veinte onzas y un bloque de ámbar de 300 libras. A uno le emociona más el ámbar que el oro, pero a Colón le traía al pairo la resina dorada una vez contemplabas las minas a cielo abierto de Cibao, el primer lugar de América que creyó la misma encarnación del Ofir, el fabuloso El Dorado de la Antigüedad.

Luis Pancorbo. Río de América. Biblioteca del viajero. 2004



Mapa de Juan de la Cosa (1500). El Nuevo Mundo aparece en la parte superior (en verde) y el Viejo Mundo en la parte central e inferior (pintado en blanco). Es un mapamundi pintado en pergamino que se conserva en el Museo Naval de Madrid. El mapa es la representación del continente americano más antigua conservada.

domingo, 9 de octubre de 2016

El Hombre de Boston y la venta de Alaska


Sitka (1891)

Yo siempre creí que Jonathan Clark, conocido por todos por el "Hombre de Boston" fue quien le compró Alaska a los rusos allá por 1850. Pero no, no fue así. Hechos como éste ocurren cuando la ficción supera la realidad y a mi me da por creer que todo lo que me cuentan en una película puede o podría ser verdad. Incertidumbres aparte, el Hombre de Boston se convirtió en mi héroe tras la pantalla y cada vez que se disponía a navegar en su goleta de nombre "La Peregrina" a mi me faltaba tiempo para saltar al sofá y no moverme del mismo mientras durase la película.
Las historias sobre veleros, navegantes, balleneros... no me digan que no prometen! son una apuesta segura, ¡un delirio!, pero vayamos a los hechos que se sucedieron durante la segunda mitad del siglo XIX en un espacio tan bello y salvaje como es Alaska.




Tenemos a rusos y americanos unidos por un territorio y separados por un Océano. La Alaska que todos conocemos, aunque sea de oídas hablaba ruso, bebía ruso y sorbía borsch, esa suculenta y enriquecida sopa que te quita el frío y te proporciona optimismo por unas horas (ya se sabe que con el estómago lleno las penas son menos penas).
Tomemos las coordenadas 57º 03´10´´N-135º 19´54´´O y viajemos a ese rincón helado del planeta. En un momento nos encontramos en Sitka, el nombre de una ciudad y un distrito del Estado de Alaska. La ciudad fue fundada en 1799 por los rusos y servía de base y repostaje para los barcos que se dedicaban a la caza de focas, aquel negocio tan lucrativo que hizo fortunas como a los propietarios de la "American Fur Company" la Compañía de pieles americana. Su fundador, John Jacob Astor, monopolizó el comercio de las pieles en todo los Estados Unidos y en menos de medio siglo creó el primero de los grandes trusts en el mundo de los negocios estadounidenses. Tramperos y comerciantes de la época expandieron los límites del negocio peletero fundando ciudades que jalonan la Costa Oeste del Pacífico hasta las extremidades de Alaska.




En este marco histórico saltan a la escena rusos y americanos, pujando fuerte por el territorio y por la exclusividad de un negocio. En este escenario de caza masiva y lucha por la supervivencia hacemos  un alto en Sitka que con acento ruso suministraba a barcos las mercancías necesarias para su viaje hacia las Islas Pribilof rozando el Estrecho de Bering. En la actualidad, Sitka con una población de apenas 9.000 habitantes, que ha cambiado el vozka de antaño por el turismo y que se ha re-convertido en puerto de escala para los cruceros que llegan hasta allí rumbo al norte. 



Conforme vamos avanzando en el tiempo las cosas empezaron a cambiar tanto para la Compañía de Pieles como para rusos y americanos del Norte. El comercio de pieles reventó el mercado y la caza masiva puso en peligro a las distintas especies. El señor Astor vendió la Compañía y los americanos empezaron a presionar a los rusos con un claro objetivo: comprar Alaska. 


Cheque-compra de Alaska

La ceremonia de entrega tuvo lugar en Sitka un 18 de Octubre de 1867. Los rusos recibieron por la venta de Alaska-un territorio de 1.518.800 metros cuadrados-la cifra de 7.200.000 dólares
El Hombre de Boston, en la ficción, fue interpretado por un magnífico Gregory Peck que lo da todo en el papel. Su compañero de aventuras y rival al mismo tiempo es interpretado por Anthony Quinn, un portugués borrachín que le pega a todo. Y claro, si la película cuenta con un héroe necesitamos a su heroína, la condesa Marina Selanova, una chica rusa de la alta aristocracia obligada a casarse con un primo conde al que detesta. Entremedias y como plato fuerte podemos contemplar en la pantalla la ciudad de San Francisco y que a mediados del S.XIX se convirtió en el centro de reunión de comerciantes, exploradores, criminales, prostitutas, ludópatas de toda la Costa Oeste de los Estados Unidos de América.




miércoles, 5 de octubre de 2016

Viêtnam, la estela de un viaje





Cuando uno regresa de un viaje pasan dos cosas, la primera es que le cuesta deshacer la maleta o mochila, entre otras cosas porque en cuanto pisas el hogar el maldito bulto es arrojado al vacío durante días, y la segunda es que uno se pregunta si volverá a sentir las mismas sensaciones del viaje...que ya flotan en tu cabeza.
Yo tuve una especie de epifanía cuando visité el Viêtnam hace justamente quince años. Aquel viaje se mantuvo en mi mollera durante largos meses y largas charlas. No es que estuviera hablando del mismo cada vez que encontraba ocasión pero en cuanto podía, allá que metía baza. Que si Saigón, que si Hué, esa ciudad imperial bañada por el río Perfume y que tantas veces vi en la pantallas por la Chaqueta Metálica (1987), o la indescriptible Bahía de Ha-Long que sale en la película de Indochina (1992) y de la que me enamoré nada más verla. Ese era uno de los objetivos del viaje, la espectacular y soberbia Ha-Long Bay. 
Una vez te instalas al ritmo del calor sofocante comienzas a sentir "el horror" que se vivió durante las sucesivas guerras que han azotado el país y (o) en las batallas de Dien Bien Phu, la Ofensiva del Tet...o cómo se sentía Martin Sheen en Apocalypse Now (1979). Yo de todo esto deduje algo muy simple: en los hoteles, siempre tienes que pedir una habitación con fan (ventilador).
Mi viaje no fue una búsqueda obsesiva por los escenarios cinematográficos del país, lo cierto es que una vez allí parece que ya no recuerdas nada...y esto lo corroboro por toda esa cantidad de piña que eres capaz de engullir en cualquier playa bañada por el Mar de la China Meridional, o esas cigalas braseadas que se cuelan entre batidos de mango y agua de coco. O los paseos por las montañas de Sapa, ese mágico escenario de terrazas escalonadas. 
Al final todo eran sensaciones y mucho cansancio. No vamos a decir que viajar no contenga pequeñas dosis de fatiga e inconformismo que  te alejan de tu pack de confort diario pero está claro que hay que apostar por lo desconocido y para ir aún más lejos, en el Viêt la cerveza está casi o igual de buena que las cañas de Madrid. Tomarse una "ba-ba-ba" (en vietnamita significa 333 y que se toma en el Sur) o una "Tiger" (la cerveza del Norte), al atardecer, es todo un placer!
Han pasado quince años y sí, claro que los escenarios habrán cambiado, y el turismo se habrá vuelto más agresivo (dónde no lo es ya...) o que posiblemente para visitar la Bahía de Halong tengas que pedir turno. Los viajes se suspenden y flotan en un espacio y en un tiempo que ya no vuelve.

Cómo decía Heráclito: "Panta Rei" Πάντα ῥεῖ (todo fluye)

(A continuación he seleccionado unas cuantas fotos de mi viaje, para el que quiera deleitarse un rato)
 (pulsar sobre el título de abajo)











lunes, 29 de agosto de 2016

Dos segovianas por Irlanda



Viajar a la Isla Esmeralda-como muchos la llaman-es adentrarse en un país que respira poesía, entusiasmo, ironía, lirismo y sobre todo mucha, ¡muchísima cerveza!.

Hay dos cosas esenciales que uno debe saber antes de llegar allí: una se basa en unas pequeñas nociones sobre la gran variedad de cerveza que fabrica este país; con pedir una "pinta" no vale, lo digo porque cuando entras al "pub" y te diriges a la barra, el camarero ya te ha echado el ojo y sabe que no tienes ni "pajolera idea" del tipo de birra que vas a pedir...ante tal disyuntiva lo suyo es pedir la famosa pinta, pero si haces eso te pierdes sabores tan maravillosos como puede ser degustar una "Beamish" (parecida a la Guinness pero un pelín más amarga) o todo ese abanico de "Irish beer" que te están esperando.

Otra de las cosas y que rara vez te dicen en las  guías es que los irlandeses son una gente muy divertida e irónica, las bromas se suceden por y para todo y, si de paso, sacas el tema de los "ingleses" o el "brexit" a relucir...la cosa sube de tono.

Irlanda es una tierra para disfrutarla en el paisaje, para adentrarse en sus carreteras y sus caminos jalonados por todas las posibles tonalidades del color verde. Es un país que vibra con sus poetas y escritores. Sólo conozco a una persona que ha sido capaz de leerse el "Ulises" de Joyce y no es irlandesa...quizás de ahí la existencia del "Bloomsday" que se celebra cada 16 de Junio. Año tras año se conmemoran las 24 horas del día en el que transcurre la novela y que se lleva celebrando desde 1954. Imagino que si Leopold Bloom apareciera no duraría en celebrarlo también y así entraríamos en una especie de espiral-espacio-tiempo difícil de entender...

No bastan diez, ni quince días, ni un mes para enterarte de qué va un país y su cultura, tan sólo te da tiempo a observar, mirar, pensar, soñar y sentir. Irlanda te hace mirar al horizonte, a esa línea que se pierde desde los Acantilados de Moher y sus Islas de Aran y que te guían muy lejos, te adentran en el Atlántico y te susurran que más allá hubo miles, millones de irlandeses que emigraron a las Américas. A día de hoy son 4´5 millones los irlandeses que permanecen en la isla, desde hace casi un siglo y medio son alrededor de otros 4 millones los que salieron del país.

¡SLÁINTE!



                                                            (Selección de fotos del viaje)

viernes, 3 de junio de 2016

Paseo por el Museo Marítimo de Barcelona













Barcelona, 3 de Junio de 1916. Romanones o el buen sentido. "Dios mío, cuántos buques españoles hundidos por los alemanes. El honor nacional está en entredicho. Nos vengaremos contra Portugal: no faltaba más.


Soldados alemanes. I Guerra Mundial



                                                                        

martes, 10 de mayo de 2016

Historia de un mapa:la isla de Nantucket


                                   A Chart of the Gulf Stream. James Poupard (1786). Library of Congress

Esta mapa, que pertenece a la colección de mapas de Peter Force de la Biblioteca del Congreso, fue realizado por el grabador, James Poupard, de Filadelfia. Es el tercero de una serie que representa una carta de la corriente del Golfo. Esta era bien conocida por los capitanes españoles, que la utilizaban para navegar desde el Continente Americano hasta la Península Ibérica. En esta época no existían carta de navegación que detallaran como éste el fenómeno de la Corriente ya que podría perjudicar los intereses españoles, por lo que se mantenía en secreto. Este mapa fue originalmente esbozado por Timothy Folger, un pescador de Nantucket y primo de Benjamín Franklin, que concibió el mapa y promovió de manera activa el estudio de la corriente del Golfo. Franklin publicó la carta de navegación original en 1770 y trató de distribuirla entre los marineros, pero los capitanes británicos, escépticos en cuanto a las ideas coloniales, rechazaron comprar las copias. Cesó sus esfuerzos durante la Revolución Estadounidense para evitar dar cualquier tipo de ventaja a los británicos, pero al acabar la guerra, colaboró con una segunda edición en Francia. En 1786, el grabado de Poupard apareció en Transacciones de la Sociedad Filosófica Estadounidense, la publicación de la primera sociedad culta del país, fundada por Franklin y otros en 1742.

Siempre me fascinaron los mapas, te hacen soñar, pensar, calcular...elegir por azar destinos en el globo terráqueo hacen de tu tiempo una de las mayores distracciones y me atrevo a decir que proporcionan felicidad. Ya lo dice el antropólogo, periodista y explorador Luis Pancorbo en el prólogo de su último libro publicado "Un mapamundi se despliega sobre una mesa o dentro de una cabeza, y ya sea pensado o sobre papel ejerce la gran fuerza rotatoria que dan los viajes" (Mapamundi de lugares insólitos, míticos y verídicos. Fondo de cultura económica de España. 2015).




Para la tripulación de la Bounty el hecho de que no apareciera la isla Pitcairn en las cartas de navegación resultó de lo más oportuno, eso les salvó de una muerte segura. El mapa que tenemos ante nosotros fue esbozado por un tal Timothy Folger, pescador de la isla de Nantucket, una isla que años atrás supuso el epicentro de toda la industria ballenera, allá por el siglo XIX. Para situarnos, Nantucket se sitúa a 50 km del Cape Cod, en Massachusetts, en los EE.UU. Para hacer un poco de memoria cómo no recordar que fue en el Puerto de Nantucket dónde Herman Melville situó su novela Moby-Dick, "Nantucket! sacad el mapa y miradla. Ved el punto exacto que ocupa en el mundo, cómo se halla lejos del litoral, más solitaria que Eddystone. Miradla, un simple collado y un brazo de arena; todo playa sin fondo alguno".



Como dato curioso decir que Quentin Tatantino también alude a la isla en la película Malditos Bastardos para decirnos que es un buen destino para descansar, suponemos que tras todo ese empacho de tiros y metralla de la película...
A día de hoy, Nantucket es uno de los rincones más exclusivos de vacaciones para la alta sociedad norteamericana, aunque no conviene olvidar su pasado, lo digo porque entre tanto placer estival hubo un tiempo pretérito en que la isla sufrió todo tipo de avatares.

                                              Nantucket Harbor (1908). Library of Congress

Nantucket se sitúa muy cerca de la llamada corriente del Golfo, la autopista marítima entre el Nuevo y el Viejo Mundo. Benjamín Franklin (padre fundador de los Estados Unidos) sabía de su importancia y este magnífico mapa ya lo demuestra. Allí se desarrolló lo que conocemos como la industria ballenera; arponeros, capitanes, marineros, todos ellos extraían el llamado esperma de ballena, es decir el aceite que hacía iluminar todas las lámparas de Europa. La isla fue colonizada por La Sociedad Religiosa de los Amigos, conocida como los cuáqueros, una comunidad disidente fundada en Inglaterra por George Fox (1624-1691), su máxima era "temblar en el nombre del Señor" de ahí lo de "quake" que en inglés significa "temblar". Etimologías aparte este grupo se guía por un credo que basa sus principios en "encontrar la verdad" y "revivir las experiencias primitivas del cristianismo", defienden la justicia, la vida sencilla, la honradez estricta y el pacifismo, evitan la pomposidad y la guía sacerdotal. Son bastante conservadores y su servicio religioso está más cerca del protestantismo. Actualmente hay unos 300.00 cuáqueros en todo el mundo.

                                                   Town of Nantucket (1881). Library of Congress

Muchos aseguran que la isla tiene forma de ballena, y lo cierto es que viendo este mapa sí lo parece. La pequeña isla mide 22,5 kilómetros de largo por 3,5 de ancho, ¡una pequeñez! pero para los que la han visitado hay algo que la hace grande, eterna...se antoja misteriosa.
Nantucket es una de esas islas remotas a las que nunca he ido pero que quizás, algún día iré.

                                         Map of the island of Nantucket (1782). Library of Congress