El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

lunes, 25 de junio de 2018

Hacia el Estrecho de Nootka




Vuelven los calores, las siestas soporíferas, los chapoteos piscineros, de río o playeros y las noches de verano en busca de un rincón a la fresca. Como antídoto al sopor propongo sumergirnos en espacios de ficción cercanos a la aventura y a la historia y nada mejor para hacerlo que acercarnos a una de las series más tonificantes estrenada recientemente.

"Taboo" consta de ocho capítulos cuyo principal protagonista, Tom Hardy en el papel de James Delaney , relatará la vida de un hombre que fue dado por muerto tras pasar varios años en África. Su regreso a Londres viene motivado por la suculenta y problemática herencia que recibe de su padre al que hacía años que no veía y que acaba de ser asesinado. Todo se vuelve hipnótico en Hardy, su vestimenta, sus tatuajes, su mirada, hasta su peculiar estilo sacado de un gabinete de curiosidades...algo mágico envuelve al personaje transgresor y profundamente enigmático.





En la Inglaterra de principios del siglo XIX no faltaban los conflictos. Las Guerras Napoleónicas que finalizaron con la derrota de Napoleón en Waterloo en 1815 no sólo habían enfrentado a ingleses y franceses, también habían creado un entramada y complicada red de comercio en Norteamérica. Es ahí, justo al Oeste del Continente, donde localizamos el Estrecho de Nootka, un estrecho que separa la isla de Vancouver del continente americano y que supuso un punto estratégico para la Compañía de las Indias Orientales.

Haciendo un poco de historia-cosa que nunca viene mal recordar-nos fijaremos en el navegante y explorador mallorquín, Juan José Pérez Hernández (1725-1775) como el primer europeo que avistó el islote canadiense en 1774 y cuyo enclave se convirtió en la fortificación española más septentrional hasta 1792, cuando pasó a manos inglesas. 

Nootka se convirtió en punto geoestratégio decisivo para españoles, ingleses y franceses. Todos luchaban por poseerlo, ya que de ser así obtendrían la llave para el comercio directo entre Asía y América del Norte. 
En la serie, la ficción da paso a una realidad entrecomillada ya que nuestro protagonista recibe en herencia este pedazo de tierra. Lo curioso es que (durante la serie) nunca avistaremos su costa y no es por hacer spoiler, lo digo porque toda la trama de Taboo gira en torno a tan lejano islote. 




Tom Hardy es James Delaney en Taboo

Taboo fue producida por Scott Free London y Tom Hardy para la BBC y estrenada en Enero de 2017. Según voy escribiendo estas líneas me voy informando sobre una futura segunda temporada y, si! parece que sí se va a rodar, lo cual me produce una profusa emoción. Entre los productores cabe destacar a Ridley Scott, que dio las gracias a la BBC y a la FX por apoyar la serie. En palabras de Scott: "(...) estamos entusiasmados de que la gente quiera saber qué pasa a continuación con el diablo Delaney y la liga de los Condenados". Para los amantes y seguidores de Hardy- y aquí no quiero dejar de citar a mi amiga virtual Mussetta Meca-sepan ustedes que este hombre se encuentra rodando Fonzo donde da vida al mítico Al-Capone.
Y ya para terminar escuchen el tema principal "Taboo Lament Antimatter Fellini Waltz" de la serie compuesto por Max Ritcher, un waltz (vals) nada contemporáneo y vean la serie, les encantará.





martes, 5 de junio de 2018

The Alienist, una sombra detectivesca




Acabo de terminar la serie "The Alienist", un trabajo televisivo de lo más sugerente. Su título puede llevar a equívocos. No va de alienígenas, no es futurista ni tampoco va de ciencia ficción, todo lo contrario. Está ambientada en una de las épocas más excitantes para la Ciencia y la Humanidad, donde los cambios socio-económicos se precipitaron allá, a finales del siglo XIX.

In the 19th Century, persons suffering from mental illness were thought to be alienated from their own true natures. 
Experts who studied them therefore known as alienist.




En el New York 1896 cada uno se buscaba la vida como podía. En esta sociedad newyorquina sólo había dos clases sociales, los ricos y los pobres y para éstos últimos la vida podía suponer una auténtica tortura. El espacio-tiempo que envuelve la serie navega entre el delirio llevado a la locura y la deducción detectivesca al más puro estilo de Arthur Conan Doyle, lo que hace que los escenarios cobren vida tras la pantalla, ecuación básica para engancharte a sus diez capítulos de la 1º Temporada.
La acción como ya he dicho transcurre en New York, esa maravillosa ciudad que vio nacer el progreso. Las comunicaciones por barco entre el Viejo y el Nuevo mundo se daban la mano en la Isla de Ellis, esa puerta de entrada a inmigrantes de todas las nacionalidades, y así, entre unos y otros la titánica ciudad emergía al mundo.




Los protagonistas de la serie están bien perfilados. La actriz Dakota Faning interpreta a una secretaría de policía, guapa e inteligente que ya despuntaba como mujer independiente, con salario propio y vida propia, algo muy poco usual hasta recientes épocas. Dakota-Sara Howard en la ficcón-atrapa la atención del espectador. Su mirada, sus ojos y su silueta, hacen de su atractivo pieza angular de la trama, entre imágenes en claro oscuros y azules casi negros.
Como dato curioso no puedo dejar de mencionar al comisario de policía-interpretado por Brian Geraghty-cuyo personaje interpreta al mismísimo Theodore Roosevelt (1858-1919), aquel que en un futuro próximo se convertiría en el vigésimo presidente de los EE.UU (1901-1909). Líder del partido republicano, fundador del efímero Partido Progresista de 1912 y Premio Nobel de la Paz en 1906 (como le sucedió a Barak Omaba). Interesante apuesta introducir  un personaje real en una trama detectivesca.




El siguiente protagonista es John Moore-interpretado por Luke Evans-un auténtico dandi para la época. Guapo, con planta, elegante, vicioso y además ilustrador y testigo presencial en los escenarios de los homicidios y asesinatos de este Nueva York vesánico. Su presencia en la pantalla navega entre pinceladas de bondad y alguna que otra dosis desmesurada en placeres ocultos (véase glosario de términos de alcohol y drogas).
Y finalmente llegamos al tercer protagonista de la serie, Lazlo Kreizler-interpretado por el actor Daniel Brühl-un psicólogo de finales del siglo XIX, más conocido entre sus colegas como alienista-the alienist-como una persona que estudia las patologías mentales. Sus adelantos en las técnicas de investigación forense así como otras disciplinas emergentes en el estudio de la psicología hacen de su personaje un tipo transgresor y en ocasiones hasta odioso, aunque su atractivo resulta innegable. El encuentro entre los tres dan como resultado una serie absolutamente recomendable. Por cierto, la serie está basada en la novela homónima escrita por Caleb Carr. Mi recomendación es que la vean.





miércoles, 25 de abril de 2018

Viaje a la isla encantada con David Attenborough





Qué gran sorpresa me llevé hace unos días cuando por casualidad, me encuentro con la emisión del documental "ZOO QUEST IN COLOR" del gran David Attenborough. Parece ser que hace unos tres años, una investigadora se topó por casualidad en los archivos de la BBC, con una lata que contenía la serie documental rodada enteramente en Indonesia y en color y que nunca fue revelada ni vista. Dicha anécdota ha hecho posible que podamos disfrutar de uno de los documentales más interesantes sobre la fauna del Archipiélago y, cómo no con la magnífica presencia de Attenborough. Reedito dicha entrada escrita en Octubre del 2012 con la misma emoción que entonces.

En la última feria del Libro de Ocasión encontré una joya titulada "Un dragón para el zoo" (Barcelona: Universal, 1994), escrito por David Attenborough (London,1926). Trata sobre un viaje realizado en 1957 al Archipiélago Indonesio, desde la isla encantada de Bali hasta la isla de Comodo. Durante cuatro meses Attenborough se embarcó en una pequeña odisea: un viaje por la historia de un pueblo marcado por un pasado hegemónico y por una flora y fauna, única en el mundo.
En palabras del autor, aquellos meses se convirtieron en un complicado viaje cargado de múltiples anécdotas. Desde el soborno a la policía local para conseguir los visados y permisos de filmación, hasta la llegada a la isla de Comodo y todo a bordo de una especie de velero y guiados por contrabandistas de armas!
El objetivo de tan singular viaje consistía en filmar al último de los dinosaurios (vivos), el dragón de Comodo. Antes de llegar a la isla del dinosaurio, Attenborough y su compañero de viaje, Charles Lagus sortearon toda clase de inconvenientes burocráticos para la filmación del documental. En realidad era la primera vez que un par de ingleses se adentraban en la jungla en busca de animales, a lo que no estaban muy acostumbrados los indonesios. Lo normal era ir a visitar templos y ruinas como el famoso "Borobudur" en la isla de Java, o adentrarse por las numerosas carreteras accidentadas en busca de la vida rural del campesino: campos de arroz y sombreros cónicos de paja.

"La gente que veíamos trabajando en el campo o caminando por la carretera era alta y bien parecida (...) Muchas mujeres iban desnudas de cintura para arriba, cosa nunca vista en la musulmana Java (...) Las autoridades indonesias, temerosas de lo que los extranjeros consideren tal actitud natural como prueba de primitivismo, prohíben que los turistas fotografíen a las campesinas así desvestidas".


Borobudur Temple

Nuestro protagonista descubre un país y una civilización cargada de un fuerte simbolismo. La música del gamelán y presenciar sus danzas tradicionales transportan al viajero a un lugar mágico. Los artistas llevan gigantescas máscaras y representan a seres nacidos de la mitología indonesia como el barong, que sostienen al espíritu del bosque. 
El barong es uno de los más poderosos y terribles espíritus de Bali, monstruo cuadrúpedo, con espeso pelambre, con máscara de ojos globulares y feroces colmillos salientes, del que cuelga su más poderoso atributo: una larga barba de cabello humano. Los balineses han procurado siempre aplacarlo y él en consecuencia, usa sus poderes para proteger a la comunidad.





El salto de isla en isla a lo largo del alineado archipiélago les permitió conocer  la inmensa cadena volcánica que se extiende desde el sur de Sumatra, hasta las Filipinas, pasando por Java, Bali y Flores. La influencia de los volcanes en la isla y sus habitantes es inmensa. "Sus hermosos pero amenazadores conos dominan el paisaje; la lava y las cenizas, acumuladas de muchos siglos a esta parte, convierten el suelo de Java en uno de los más fértiles del mundo, y el terror de sus períodos de actividad ha motivado que la mitología indígena los considere como morada de poderosas divinidades".


La siguiente parada en el viaje fue la isla de Borneo, lugar donde habita el orangután, magnífico simio, cuyo nombre en malayo significa hombre del bosque.

Lo realmente complicado del viaje fue llegar hasta Comodo y encontrar al dragón. Por aquellos años no era habitual el trasiego de extranjeros deseosos de embarcarse rumbo a una de las islas más desconocidas del Archipiélago.

"¿Cómo ir a Comodo? He aquí un problema que la gente de Surabaya no debía tener costumbre de plantearse. La isla se halla a quinientas millas de distancia y es la quinta de un rosario de islas que se extiende desde Java hacia el Este, con dirección a Nueva Guinea. Ninguno de los funcionarios del Gobierno con quienes tratamos supo decirnos la manera de trasladarnos allí; de modo que tuvimos que averiguarlo por nuestra cuenta".






Attenborough deseaba filmar el dragón en su hábitat y a ser posible cazar un ejemplar. Los primeros datos que se conocen del dragón de Comodo los realizaron unos europeos en 1910. Hasta esa fecha nadie sabía de su existencia. El teniente Steyn Van Hensbroek, de la administración colonial neerlandesa, acuñó el término "cocodrilo terrestre". A partir de ese momento el descubrimiento se difundió de forma generalizada. El dragón de Comodo fue uno de los alicientes para una expedición a la isla, realizada por W. Douglas Burden en 1926. Capturaron doce ejemplares. Dicha expedición sirvió de inspiración a la película "King Kong"  filmada en 1933.  Los neerlandeses (por entonces Indonesia estaba bajo soberanía holandesa), dado el escaso número de ejemplares en estado salvaje, prohibieron la caza deportiva y restringieron la captura para estudios científicos. Las expediciones de recogida se detuvieron al comienzo de la II Guerra Mundial para reanudarse en la década de los años 50, momento en el que se realiza el viaje de Attenborough.



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El viaje se enmarca dentro de la serie televisiva "Zoo Quest" realizada entre 1954-1963. Cada episodio se centra en un animal particular del trópico, sin olvidar la vida salvaje y las costumbres de los lugares. La serie tuvo tanto éxito que se convirtió en el programa de vida salvaje más popular de la televisión británica y estableció la carrera de Attenborough como presentador de documentales de Naturaleza. A partir de aquí la profesión de divulgador científico cobró el nombre en David Attenborough. Hablar de su vida o su carrera profesional no tiene mayor misterio. Todos hemos visto su cara y cuerpo enmarañado en la jungla, acompañando a un ejército de hormigas o al lado de un selecto grupo de tortugas centenarias en las Galápagos. Si este viaje es importante es porque a partir de este momento Attenborough se convierte en uno de los pioneros del documental como género, faceta de la que aún hoy no se ha retirado a sus noventa y tantos años.





viernes, 13 de abril de 2018

Silencio y música de la mano de Paul Bowles




Sucede, en ocasiones, que uno marcha lejos, muy lejos, bien para reencontrarse con su vida o quizás para olvidarse un rato de quién es-cosa que no viene mal de vez en cuando-. Yo caería en esa tentación por un tiempo, marcharía  a un lugar soleado, en donde pudiera contemplar la puesta de sol desde una palapa, en silencio y con el rumor de las olas.
Hace ya unos cuantos años que el escritor Paul Bowles emprendió un viaje a las mismísimas entrañas del desierto del Sáhara. Su experiencia vital la relató en un magnífico libro, ya no sólo por su lado aventurero, sino por la fuerza e intensidad que le envuelve. Su título original es de lo más extraño, "Their heads are Green, their hands are Blue" (en castellano se tradujo por "Cabezas verdes, manos azules"). Yo conocí este libro por el gran Luis Pancorbo, una de las personas que más sabe de Viajes, de Literatura, de Antropología, de la vida y de los seres humanos, por eso no podía dejar de leerlo.

De izq a drcha: Emilio Sanz, Carleton, Capote, Jane y Bowles

Paul Bowles nació en 1910 en New York, la gran metrópolis mundial. Pronto sintió esa llamada por lo desconocido, por lo incierto, por lo inalcanzable y se lanzó a por ello. Tras muchas idas y venidas entre el Viejo y el Nuevo Mundo decidió fijar su residencia en Tánger (Marruecos) al lado de su mujer, Jane Auer con la que se casó en 1938. A partir de ese momento la mayoría de sus relatos y libros se ambientan en Marruecos y la cultura musulmana, confluyendo ambas identidades en un mundo desértico y mágico.

Ocurre que cuando uno ha viajado a algún desierto siente algo que hasta entonces le era desconocido. Hablo de la potencia del silencio y su perturbadora fuerza. Hace unos días leía un artículo escrito por Joseba Evola y publicado en El País, titulado "Silencio, por favor", en donde cuenta la experiencia de un noruego llamado Erling Kagge que marcha a la Antártida en solitario durante 55 días. "Caminó, día tras día, en medio de un paisaje blanco y vacío, aparentemente plano. Se envolvió en la (presunta) nada, se enfrentó al (gran) silencio". También dice que sólo enfrentándonos al silencio conseguiremos conocernos.
Música y silencio, van juntas, de la mano. Las pausas entre nota y nota elevan la intensidad del silencio. Nada como sentir la nada para hallarse y así, de esa manera, entre el ruido existimos, huyendo sin retorno, porque no soportamos no oír nada.
A mi me gusta elegir esos momentos en los que no quiero escuchar(me), para luego dar paso a la música, la expresión artística más bella que ha creado el ser humano, sin menospreciar al resto, por favor!
A Paul Bowles le sucedió algo magnífico en su carrera como músico aficionado y como escritor. En 1959 la Fundación Rockefeller le concedió una beca por un plazo de seis meses para llevar a cabo un innovador proyecto: grabar y tomar ejemplos de todos los principales ejemplos musicales que pudiera encontrar en Marruecos. Cuarenta mil kilómetros grabando música para la Biblioteca del Congreso de los EE.UU y, que en la actualidad se conserva en su fonoteca. Este es sin duda uno de los proyectos etnográficos más interesantes que se han llevado a cabo en territorio marroquí.




¿Pero cómo fue ese primer contacto con el desierto para Bowles?
(...) parece que el silencio fuese una fuerza consciente que, molesta por la intrusión de sonido, redujera al mínimo el sonido y lo dispersara en seguida. Luego está el cielo, comparado con el cual todos los demás cielos parecen intentos fallidos. Rotundo y luminoso, es siempre el punto focal del paisaje. En el ocaso, la sombra precisa y curva de la tierra penetra en él y se eleva rápida del horizonte cortándolo en la mitad luminosa y la oscura. (...) Es una sensación única y no tiene nada que ver con la sensación de soledad, porque esto presupone una memoria. Para los franceses este tipo de sensaciones fueron un especie de "Baptême de la solitude", algo así como un bautismo de la soledad.

De entre las muchas de las grabaciones que realizó Bowles durante estos seis meses, hay una llamada Reh dial Beni Bouhiya particularmente hermosa. En un paisaje inmenso y desolado nos conmueve encontrar un camellero solitario sentado junto a su hoguera por la noche, y escuchar durante largo tiempo las cadencias quejumbrosas y titubeantes del qsbah.



Terminé de leer hace un par de noches "Cabezas verdes, manos azules", el silencio de la noche envuelve cada golpe de tambor y así, en calma, el sueño se apodera de mí.


Temazo: Majid Bekkas "African Gnaoua Blues" (2001)

sábado, 3 de marzo de 2018

La chiquita piconera



"La chiquita piconera"(1930) Julio Romero de Torres

...Y así deambulaban entre boulevares, terrazas y jardines, sin rumbo fijo. Se habían conocido hacía escasamente una semana, por allí, por la veredita del medio. Ella cabilaba pensamientos y deseos...y él tan disperso en su ensimismamiento, tarareaba y susurraba un nombre-sin nombre-

¡Ay! decían las gitanillas al paso...qué desazón causa el desencuentro y qué amargura el desamor pero qué alegría desprenden tus ojillos pequeña, cuando el que te gusta, te busca y te lleva detrás del Darro, a eso que llaman encontrarse y besarse...que después llega todo lo demás.

Él solía apostillarse al final del puente, ese que une fuente y caudal, encendía un cigarrillo y le echaba los restos a su tarde de verano hasta que la veía acercarse a ella... por allí en la lontananza y por un camino empedrao...su silueta se asemejaba a un jarrón nazarí, con un nacimiento curvado, sinuoso,  que se estrechaba conforme su mirada se apoderaba del perfil de su falda hasta llegar a la cintura. Entonces allí, justo en ese momento, escondía la mirada por el rubor de sus mejillas.

Ella se deslizaba lisonjera, despacito y caminando. Su cadera a cada paso golpeaba con el zócalo de las paredes una y otra vez, creando un baile acompasado de punta y tacón, como tintineo que susurra al viento.
Sus miradas se cruzaban escasos segundos, lo inmediato se hacía eterno. Se atrapaban en deseo. Un ápice de placer que duraba lo que suspiro, osea ná....y así continuaba ella el paso, firme, altiva, sin aspavientos, como le había enseñado su madre, y así marchaba camino a casa, con el canasto lleno de picón, orgullosa de quererse y desear a ese canastero-sin nombre-

-Ay! quédate y siéntate al sol- le dijo él a ella
--Si quieres que yo te quiera ya no acepto condiciones, que ya no quiero dolor.
-Ay morena! un sabio me vaticino: tu pare y tu mare consejos me daban pa que yo no te camele cada día te quiero más. (letra "Tangos de la Condición")

Y con las mismas ella se alejó, sin volver la cabeza hacia él, esperando con ansia eso sí, que llegara el día de mañana, a la misma hora y en el mismo lugar.


Río Darro (circa 1930). Granada.

lunes, 29 de enero de 2018

Jumbo, un elefante para la historia





Nunca, desde que escribo en éste blog me había topado con la historia de un elefante. Jumbo, como así le llamaron fue algo más que un simple paquidermo. Su nombre está asociado al cine, a los aviones, a los juguetes...; todo aquello susceptible de medir la inmensidad podría ser comparado con Jumbo (exagerando un poco...)
Esta historia comienza en la segunda mitad del siglo XIX, un tiempo pretérito plagado de descubrimientos y de acontecimientos científicos. No parece relevante que un animal ocupe un relato o las páginas de los periódicos pero lo que cuento a continuación merece ser recordado. Nuestro elefante, que partir de hoy ya ocupa un lugar especial en mi memoria, nació en Abisinia, la actual Etiopía (un país situado en el Cuerno de África), en Diciembre de 1860. Al año y medio de edad fue capturado y llevado a la Ménagerie du Jardin del Plantes, una especie de "casa de fieras" situada en el jardín botánico de la ciudad de París. Un lugar  rodeado de invernaderos y estructuras acristaladas. 



Para situarnos un poco en el tiempo y en el espacio es necesario recordar el "gusto" europeo y americano por la exhibición de animales. La hegemonía de los estados que componían este cuadrilátero coleccionaba todo tipo de animales que provenían de África, Asia y Oceanía, una especie de orgullo nacional que llenaba circos, zoos, parques, avenidas y hasta Universidades. Y así fue como los zoos comenzaron a estar de moda en las capitales de las ciudades europeas. Cualquier especie pasaba a ser propiedad de adinerados lores, duques, princesas y principitos,  sin ningún respeto y por supuesto sin platearse cualquier peligro por su extinción. 

El gusto por este tipo de excentricidades tiene sus antecedentes en casos como el elefante que le regaló Luis IX de Francia a Enrique VIII de Inglaterra, y que mantuvo encerrado en otra "jaula de fieras" en la mismísima Torre de Londres en plena Edad Media. Aquellos eran tiempos de luchas fraticidas que se alargarían varios siglos.

Cuando Jumbo llegó a Londres ya venía bautizado, su nombre en lengua swahili significa "hola", una palabra fácil de recordar y de pronunciar. Su cuidador se llamaba Matthew Scott, un tipo que por las fotos de la época no ofrece ningún rasgo característico, salvo  por su mostacho y bombín.
Jumbo y Matthew pasaron exactamente 16 años juntos en el Zoo de Londres, entre exhibiciones, paseos, y bajo la mirada de miles de niños entre los que se encontraban el mismísimo Winston Churchill o Theodore Roosevelt. Todos querían subirse a la grupa de Jumbo cuando su altura alcanzó la friolera de 3,45 metros. 


Yo, como fiel seguidora de todo lo que hace Sir David Attenborough, acabo de visionar el último documental rodado por la BBC y que trata sobre la vida y muerte de este precioso y maravilloso animal. Son muchas las teorías que a lo largo de los años han especulado sobre la muerte de Jumbo, pero antes de llegar a su final vayamos por partes. En 1882 Jumbo fue vendido a un empresario estadounidense, PT Barnum que poseía un circo en la ciudad de New York. Los motivos de su venta se deben a que según parece, Jumbo sufría terribles dolores que se traducían en ataques de furia,  a si que Matthew recurría a galones de whisky para calmarlo. 
Un grupo de científicos ha trabajo "in situ" con el esqueleto de Jumbo que se encuentra en el Museo de Historia Natural de New York. Los expertos aseguran tras examinar cuidadosamente los huesos del animal que Jumbo sufrió dolorosas lesiones en su cadera "resultado del peso que debía cargar, paseando grupos de visitantes. Cuando miramos sus rodillas vemos todo tipo de modificaciones en el hueso que uno no esperaría ver en un elefante de esa edad". Este tipo de lesiones aparecen en elefantes de entre 40 y 50 años de edad pero no de 24.

Restos de Jumbo junto a Sir D: Attenborough

Jumbo murió junto a otro elefante llamado Tom Thum cuando estaban siendo embarcados en un tren que les llevaría a la localidad de St. Thomas, en Ontario, (Canadá). Se ha especulado mucho sobre las posibles causas de su muerte. Unos dicen que el guardagujas de la estación quedó fascinado ante el tamaño de Jumbo y se le olvidó cambiar las agujas, otros que murió tras ser arrollado por un tren de mercancías tras intentar salvar al pequeño elefante que le acompañaba...la cuestión es que Jumbo murió por el impacto brutal de una locomotora el 15 de Septiembre de 1885. En la foto tomada tras la muerte de Jumbo, se ve junto a su trompa a su fiel cuidador, Matthew, que según los relatos lloró desconsoladamente tras la muerte del animal.



Attenborough and Giant Elephant-BBC
American Museum of Natural History

miércoles, 3 de enero de 2018

¡Aún se compraba un pollo por un rublo!




Ha terminado un año en el que se han conmemorado los 100 años de la Revolución Rusa, un hecho histórico que nunca deja de sorprenderme. Yo he finalizado el 2017 con la lectura de un libro fascinante, un relato que todos deberían leer "El maestro Juan Martínez que estaba allí" de Manuel Chaves Nogales. Ed. Asteroide, 2013.




Su protagonista fue un tipo singular, tanto que a veces crees que todo es pura ficción. Juan Martínez, un burgalés joven y atrevido decide hacer de su vida toda una aventura, allá por 1914...y en París, lugar al que regresa años después. La crónica de sus avatares la recoge el gran periodista sevillano, Manuel Chaves Nogales (1897-1944) también exiliado en Francia y que maravillado por las andanzas y peripecias de Juan decide escribir un libro en el que se recogen todos y cada uno de los increíbles sucesos que le acontecen.
Juan Martínez era un bailarín de flamenco, de esos que te bailan un fandango, una bulería y que te tocan las palmas y hasta las castañuelas. Su arte, como buen buscavidas, tenía que cruzar fronteras a si que hizo las maletas y junto a su mujer, Sole, pusieron rumbo al París de 1914. Las cosas por entonces en España no iban nada bien, bueno como en casi toda Europa, en donde comenzaba a gestarse lo que en pocos meses desató la Gran Guerra (1914-1918), uno de los mayores desastres para la Humanidad.
La pareja fue pasando de cabaret en cabaret por media Europa, París, Constantinopla, Kiev...hasta que de manera casual y creyendo que su vida mejoraría ponen rumbo a Moscú justo cuando estalla la Revolución...el horror había comenzado...


Fotograma de la película "El acorazado Potemkin" (1925)

A partir de este momento el relato vibra, ya no sólo por el hecho histórico en sí, sino porque su protagonista se ve envuelto en una espiral de situaciones que le llevan a la extenuación y a la pura supervivencia.
No voy a desgranar la historia, la lectura del libro hace todo lo demás.

El encuentro entre Chaves Nogales y  Juan Martínez me parece de lo más acertado, vamos que era "obligado". En sus páginas desfilan todo tipo de calaña, desde asesinos, saboteadores, chivatos, hasta la propia Checa, la policía secreta que surgió de la Revolución y que castigaba de manera atroz y sanguinaria todo acto "contrarrevolucionario" o "desviacionista". Los miembros de la Checa eran denominados chequistas, vestían con chaquetas de cuero y eran capaces de cualquier cosa cuando se trataba de perseguir a alguien que iba en contra o que no era partidario de la Revolución. Las ejecuciones de la Checa se cuentan por millares, por no decir algún millón cuando instauraron el Terror Rojo.


Manuel Chaves Nogales

Manuel Chaves Nogales para los que no le conozcan fue un gran periodista, olvidado tras su muerte en Londres en 1944. Comenzó muy joven a trabajar en su ciudad natal Sevilla, como redactor de El Noticiero y La Noche. En 1920 se traslada con su mujer a Madrid en donde es nombrado redactor-jefe del Heraldo. Como dato curioso decir que Chaves ganó el premio más prestigioso del periodismo español, el conocido como premio Mariano de Cavia por su reportaje "La llegada de Ruth Elder a Madrid", la primera mujer que cruzó en solitario el Océano Atlántico en un Junker. A partir de este momento su carrera da un increíble salto, compagina su trabajo de periodista y el de reportero por toda Europa. En el año 1931 se convierte en director del diario Ahora, próximo ideológicamente a la figura de Manuel Azaña, incluso entrevistó a Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler.
Siempre estuvo al lado de la República cuando estalló la Guerra Civil Española y así fue hasta el final cuando ya tuvo que exiliarse a París donde le pilló también la ocupación nazi. Ya en 1940 pone rumbo a Londres donde permaneció cuatro años. Murió a los 46 años y allí está enterrado, en el cementerio de North Sheen Cementery de Richmond (su tumba no tiene lápida).

Chaves en la redacción del Heraldo

"El comunismo marchaba, pero yo no podía más. Me asfixiaba bajo el régimen soviético. Anhelando salir cuanto antes de la garra bolchevique, pensé marcharme a Odesa con el designio de embarcarme para Europa en la primera ocasión que se me presentase..." El maestro Juan Martínez que estuvo allí. Manuel Chaves Nogales