El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

lunes, 29 de enero de 2018

Jumbo, un elefante para la historia





Nunca, desde que escribo en éste blog me había topado con la historia de un elefante. Jumbo, como así le llamaron fue algo más que un simple paquidermo. Su nombre está asociado al cine, a los aviones, a los juguetes...; todo aquello susceptible de medir la inmensidad podría ser comparado con Jumbo (exagerando un poco...)
Esta historia comienza en la segunda mitad del siglo XIX, un tiempo pretérito plagado de descubrimientos y de acontecimientos científicos. No parece relevante que un animal ocupe un relato o las páginas de los periódicos pero lo que cuento a continuación merece ser recordado. Nuestro elefante, que partir de hoy ya ocupa un lugar especial en mi memoria, nació en Abisinia, la actual Etiopía (un país situado en el Cuerno de África), en Diciembre de 1860. Al año y medio de edad fue capturado y llevado a la Ménagerie du Jardin del Plantes, una especie de "casa de fieras" situada en el jardín botánico de la ciudad de París. Un lugar  rodeado de invernaderos y estructuras acristaladas. 



Para situarnos un poco en el tiempo y en el espacio es necesario recordar el "gusto" europeo y americano por la exhibición de animales. La hegemonía de los estados que componían este cuadrilátero coleccionaba todo tipo de animales que provenían de África, Asia y Oceanía, una especie de orgullo nacional que llenaba circos, zoos, parques, avenidas y hasta Universidades. Y así fue como los zoos comenzaron a estar de moda en las capitales de las ciudades europeas. Cualquier especie pasaba a ser propiedad de adinerados lores, duques, princesas y principitos,  sin ningún respeto y por supuesto sin platearse cualquier peligro por su extinción. 

El gusto por este tipo de excentricidades tiene sus antecedentes en casos como el elefante que le regaló Luis IX de Francia a Enrique VIII de Inglaterra, y que mantuvo encerrado en otra "jaula de fieras" en la mismísima Torre de Londres en plena Edad Media. Aquellos eran tiempos de luchas fraticidas que se alargarían varios siglos.

Cuando Jumbo llegó a Londres ya venía bautizado, su nombre en lengua swahili significa "hola", una palabra fácil de recordar y de pronunciar. Su cuidador se llamaba Matthew Scott, un tipo que por las fotos de la época no ofrece ningún rasgo característico, salvo  por su mostacho y bombín.
Jumbo y Matthew pasaron exactamente 16 años juntos en el Zoo de Londres, entre exhibiciones, paseos, y bajo la mirada de miles de niños entre los que se encontraban el mismísimo Winston Churchill o Theodore Roosevelt. Todos querían subirse a la grupa de Jumbo cuando su altura alcanzó la friolera de 3,45 metros. 


Yo, como fiel seguidora de todo lo que hace Sir David Attenborough, acabo de visionar el último documental rodado por la BBC y que trata sobre la vida y muerte de este precioso y maravilloso animal. Son muchas las teorías que a lo largo de los años han especulado sobre la muerte de Jumbo, pero antes de llegar a su final vayamos por partes. En 1882 Jumbo fue vendido a un empresario estadounidense, PT Barnum que poseía un circo en la ciudad de New York. Los motivos de su venta se deben a que según parece, Jumbo sufría terribles dolores que se traducían en ataques de furia,  a si que Matthew recurría a galones de whisky para calmarlo. 
Un grupo de científicos ha trabajo "in situ" con el esqueleto de Jumbo que se encuentra en el Museo de Historia Natural de New York. Los expertos aseguran tras examinar cuidadosamente los huesos del animal que Jumbo sufrió dolorosas lesiones en su cadera "resultado del peso que debía cargar, paseando grupos de visitantes. Cuando miramos sus rodillas vemos todo tipo de modificaciones en el hueso que uno no esperaría ver en un elefante de esa edad". Este tipo de lesiones aparecen en elefantes de entre 40 y 50 años de edad pero no de 24.

Restos de Jumbo junto a Sir D: Attenborough

Jumbo murió junto a otro elefante llamado Tom Thum cuando estaban siendo embarcados en un tren que les llevaría a la localidad de St. Thomas, en Ontario, (Canadá). Se ha especulado mucho sobre las posibles causas de su muerte. Unos dicen que el guardagujas de la estación quedó fascinado ante el tamaño de Jumbo y se le olvidó cambiar las agujas, otros que murió tras ser arrollado por un tren de mercancías tras intentar salvar al pequeño elefante que le acompañaba...la cuestión es que Jumbo murió por el impacto brutal de una locomotora el 15 de Septiembre de 1885. En la foto tomada tras la muerte de Jumbo, se ve junto a su trompa a su fiel cuidador, Matthew, que según los relatos lloró desconsoladamente tras la muerte del animal.



Attenborough and Giant Elephant-BBC
American Museum of Natural History

miércoles, 3 de enero de 2018

¡Aún se compraba un pollo por un rublo!




Ha terminado un año en el que se han conmemorado los 100 años de la Revolución Rusa, un hecho histórico que nunca deja de sorprenderme. Yo he finalizado el 2017 con la lectura de un libro fascinante, un relato que todos deberían leer "El maestro Juan Martínez que estaba allí" de Manuel Chaves Nogales. Ed. Asteroide, 2013.




Su protagonista fue un tipo singular, tanto que a veces crees que todo es pura ficción. Juan Martínez, un burgalés joven y atrevido decide hacer de su vida toda una aventura, allá por 1914...y en París, lugar al que regresa años después. La crónica de sus avatares la recoge el gran periodista sevillano, Manuel Chaves Nogales (1897-1944) también exiliado en Francia y que maravillado por las andanzas y peripecias de Juan decide escribir un libro en el que se recogen todos y cada uno de los increíbles sucesos que le acontecen.
Juan Martínez era un bailarín de flamenco, de esos que te bailan un fandango, una bulería y que te tocan las palmas y hasta las castañuelas. Su arte, como buen buscavidas, tenía que cruzar fronteras a si que hizo las maletas y junto a su mujer, Sole, pusieron rumbo al París de 1914. Las cosas por entonces en España no iban nada bien, bueno como en casi toda Europa, en donde comenzaba a gestarse lo que en pocos meses desató la Gran Guerra (1914-1918), uno de los mayores desastres para la Humanidad.
La pareja fue pasando de cabaret en cabaret por media Europa, París, Constantinopla, Kiev...hasta que de manera casual y creyendo que su vida mejoraría ponen rumbo a Moscú justo cuando estalla la Revolución...el horror había comenzado...


Fotograma de la película "El acorazado Potemkin" (1925)

A partir de este momento el relato vibra, ya no sólo por el hecho histórico en sí, sino porque su protagonista se ve envuelto en una espiral de situaciones que le llevan a la extenuación y a la pura supervivencia.
No voy a desgranar la historia, la lectura del libro hace todo lo demás.

El encuentro entre Chaves Nogales y  Juan Martínez me parece de lo más acertado, vamos que era "obligado". En sus páginas desfilan todo tipo de calaña, desde asesinos, saboteadores, chivatos, hasta la propia Checa, la policía secreta que surgió de la Revolución y que castigaba de manera atroz y sanguinaria todo acto "contrarrevolucionario" o "desviacionista". Los miembros de la Checa eran denominados chequistas, vestían con chaquetas de cuero y eran capaces de cualquier cosa cuando se trataba de perseguir a alguien que iba en contra o que no era partidario de la Revolución. Las ejecuciones de la Checa se cuentan por millares, por no decir algún millón cuando instauraron el Terror Rojo.


Manuel Chaves Nogales

Manuel Chaves Nogales para los que no le conozcan fue un gran periodista, olvidado tras su muerte en Londres en 1944. Comenzó muy joven a trabajar en su ciudad natal Sevilla, como redactor de El Noticiero y La Noche. En 1920 se traslada con su mujer a Madrid en donde es nombrado redactor-jefe del Heraldo. Como dato curioso decir que Chaves ganó el premio más prestigioso del periodismo español, el conocido como premio Mariano de Cavia por su reportaje "La llegada de Ruth Elder a Madrid", la primera mujer que cruzó en solitario el Océano Atlántico en un Junker. A partir de este momento su carrera da un increíble salto, compagina su trabajo de periodista y el de reportero por toda Europa. En el año 1931 se convierte en director del diario Ahora, próximo ideológicamente a la figura de Manuel Azaña, incluso entrevistó a Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler.
Siempre estuvo al lado de la República cuando estalló la Guerra Civil Española y así fue hasta el final cuando ya tuvo que exiliarse a París donde le pilló también la ocupación nazi. Ya en 1940 pone rumbo a Londres donde permaneció cuatro años. Murió a los 46 años y allí está enterrado, en el cementerio de North Sheen Cementery de Richmond (su tumba no tiene lápida).

Chaves en la redacción del Heraldo

"El comunismo marchaba, pero yo no podía más. Me asfixiaba bajo el régimen soviético. Anhelando salir cuanto antes de la garra bolchevique, pensé marcharme a Odesa con el designio de embarcarme para Europa en la primera ocasión que se me presentase..." El maestro Juan Martínez que estuvo allí. Manuel Chaves Nogales 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mrs. Soffel, una historia real




Como cada mañana, al amanecer, Kate preparaba el desayuno a su familia. Café y tostadas con mantequilla y mermelada, un hecho tan rutinario que ya lo hacía sin pensar.
Hacía varias semanas que su mirada se posaba sobre los barrotes de las celdas de aquellos que habían sido condenados a muerte. Como mujer del alcaide de la prisión de Allegheny County Prison en Pittsburgh sus opciones eran pocas: ser madre y cuidar de los suyos.
Kate no conocía el amor. Se había casado con 19 años y había tenido cuatro hijos, pero ahora con 39 comenzaba a sentir algo totalmente desconocido, el deseo.
Hacía tan solo un mes, en Enero de 1901, que los hermanos Jack y Ed Biddle fueron arrestados como los líderes de la banda conocida como "Chloroform Gang" por robarle una partida-de ese líquido incoloro que se usaba como anestésico-a un tendero llamado Thomas Khany, el cual resultó muerto durante el asalto.

Ed Biddle (ca. 1901)
kack Biddle (ca.1901)

Desde su arresto y encarcelamiento, Kate sentía la necesidad de ayudar a los hermanos Biddle, entre otras cosas porque estaba en contra de la pena de muerte y porque según parece el asesinato del tal Thomas fue obra de otro ladrón.
Kate puso en manos de Ed, el hermano mayor de los Biddle una hermosa violeta envuelta en un pañuelo blanco. Aquello significó la puesta en marcha de un plan de escape para los Biddle y la posibilidad de huir a Canadá todos juntos.



En 1984, el director de cine, Giliam Armstrong llevó a la pantalla la historia de Mrs. Soffel, con un reparto excelente y muy acertado. A la señora del alcaide y protagonista de la cinta le dio vida Diane Keaton, en uno de sus mejores papeles de su carrera cinematográfica. Los hermanos Biddle fueron interpretados en el papel de Ed, un Mel Gibson-enamorado hasta las trancas de Kate Soffel- que venía de actuar dos años antes en "El año que vivimos peligrosamente" (1982) y "Galipolli" (1981) de Peter Weir, posiblemente las dos mejores películas del australiano. El otro, Matthew Modine, es Jack en la ficción, un crío a la sombra de su hermano con poca capacidad de decisión y demasiado entusiasta en las situaciones peligrosas.

Captura de los hermanos Biddle (1902)

Mrs. Soffel es una historia real, tan real que a partir de su fatídico desenlace fue representada en teatros produciendo cargo de conciencia entre las mentes más conservadoras y puritanas de la época.
Kate los desafió a todos, a su marido, a la ley y al estado de Pensilvania que estuvo pendiente de ellos en su intento de escapar de la opresión y la injusticia de un sistema carcelario terriblemente injusto y depravado. Eso me recuerda  aquel viaje que realizó Charles Dickens junto a su esposa en el año 1842 y que queda magníficamente plasmado en el libro "Notas de América", un largo recorrido de seis meses por Boston, Virginia, Filadelfia, Nueva York, Whasington, Pittsburgh...un viaje ilustrativo y un estudio realista de sus estructuras sociales, penales, sanitarias e industriales.




Tan solo queda ver la película una vez más y disfrutar del buen cine, el final de Mrs.Soffel ya forma parte de la Historia.


"Just a little violet from across the way, came to cheer a prisioner in his cell one day.
Just a little flower sent be a loving hand, as a kindley meaning that true hearts understand.
God has smiled upon it and sender fair, and soon that little taken, wrapped in hand so neat. Rest quietly in the grave for which a heart that´s true does beat"





sábado, 9 de septiembre de 2017

New York, sueño y realidad




Las grandes ciudades tienen la capacidad de absorber tus estímulos allá por donde camines. Ciudades hay muchas, las hay bellas, colosales, descomunales, atractivas, ruidosas...algunas son enigmáticas y provocadoras, otras son de paso y aburridas. El concepto de urbe como reunión de personas y edificios aglutina un significado mágico, y si hay un encuentro entre civilización y desarrollo el mejor lugar para encontrarlo es una ciudad.
New York es todo eso, un singular espacio colonizado- por y para desarrollar-un verdadero ejemplo de supervivencia. Esta ciudad es una de las capitales del mundo que posee la suerte de tenerlo todo pero a su vez sufre los estragos del vertiginoso efecto de la globalización.

Me gusta remontarme al pasado, ese lugar en el espacio y en el tiempo tan susceptible para la imaginación. New York nació como "un negocio" y así se demuestra en 1626 cuando, Pierre Minuit, de origen francés, compra a los indios su isla de Manhattan por veinticuatro dólares, pagaderos en perlas de vidrio.
El escritor Paul Morand escribió un magnífico libro "New York" durante el periodo de entreguerras, justo después del "crack" de 1929. Si hay un elemento esencial en este ensayo es la arrolladora personalidad del narrador que proyecta un análisis novedoso y deslumbrante. Su lectura me ha cautivado durante las horas bajas de un verano que empieza  a tocar su fin.

En Septiembre de 1664, unas fragatas de combate fondean de improviso en el estuario del Hudson. A las órdenes del coronel Nicolis, sin declaración de guerra, sin un sólo tiro, los ingleses se apoderan de Nueva Amsterdam. El instigador de la expedición ha sido el hermano del rey Carlos II, el duque de York, más tarde Jacobo II. De allí en adelante, desde la Florida hasta Acadia, el Nuevo Mundo pertenecerá al Rey de Inglaterra.


New York, plan urbanístico (1811)

New York pasará a convertirse en la gran capital del comercio, el gran mercado de la mano de obra, de los capitales y las mercancías. Ya lo describió François-René de Chateaubriand a principios del siglo XIX en sus "Memorias de ultratumba" un compendio literario (atemporal) que incluye su viaje por la joven República Americana. Contemporáneo es el viaje de otro francés, Alexis de Tocqueville que en 1831 se embarca con un amigo suyo llamado Gustave de Beaumont rumbo a los Estados Unidos. El relato que surgió de esta singular aventura sirve de testimonio en el proceso colonizador de tan vasto territorio. "Quince días en las soledades americanas" es otra joya de la literatura de viajes.




Pongamos cifras al crecimiento y la natalidad de New York: en 1820, Manhattan cuenta con 25.000 habitantes. En 1840, cerca de un millón.

Otro genio de los relatos y los viajes, Robert Louis Stevenson viajó en tren de la Costa Este a la Oeste partiendo de New York. Así  describe la ciudad en 1879: "Una ciudad aplastada que se parece a Liverpool" y Paul Morand haciendo uso de la palabra lo rebate tímidamente en la lejanía del tiempo diciendo: "Mañana, esos inmuebles que admiramos nos resultarán igualmente desagradables; New York aparece más hermosa a medida que va siendo más nueva"

Y poco a poco el progreso llegó!
El rascacielos, "esa belleza orgánica y profunda es la que nos ofrecen esas casas de nubes" como dijo Ford Madox Ford, y así es, si hay un símbolo arquitectónico que defina la modernidad,  ese es el rascacielos "skyscraper".
El primero en edificarse fue en Chicago en 1885, el conocido "Home Insurance Building", una tímida construcción de 42 metros de altura obra del arquitecto William Le Baron Jenney. Fue el primer rascacielos construido en el mundo usando el acero estructural. Lástima que fuera demolido en 1931.


Home Insurance Building

En 1920 asistimos a la construcción en New York del Cunard Building, uno de los monumentos más importantes del arte decorativo neoyorquino. En su vestíbulo podemos contemplar los mosaicos de las cúpulas del techo y las pintura murales de Ezra Winter.

Cunard Building

Podríamos estar hablando de rascacielos durante horas y horas pero hay innumerables construcciones emblemáticas en New York que merecen una pequeña pincelada, como es el puente de Brooklyn, la Central Station, Public Library...etc...pero paseemos un poco más..."Cuando uno llega de noche procedente de Europa, mucho antes de alcanzar Sandy Hook, ve uno a la derecha un resplandor rojo que precede desde lejos al de New York: es Coney Island. Allí es donde hay que ver el New York veraniego. A orillas del Atlántico, las olas son juguetees de los hombres (...) la más antigua de las playas americanas, pertenece ahora al pueblo, es decir, albañiles, herreros alemanes, vendedores de gorras llegados de Pest, ópticos de Amsterdam, peleteros de Odessa, e incluso los primeros judíos de New York que venían de España por las Antillas o Brasil (...) aún se ve su cementerio en Oliver Street..."

Coney Island beach (1910)

Creo que esta ciudad es infinita, se retuerce en sí misma, reinventándose y expandiéndose sin fin. ¡Sólo me queda visitarla!

*todas las citas están sacadas del libro "New York" de Paul Morand

Imagen cedida por Santiago Linares de la edición de 1930


miércoles, 23 de agosto de 2017

Tulum, un reino escondido en el Caribe


Copyright Pedro Canabal

Tres de las personas que más quiero y admiro se encuentran en Tulum, México. No han ido allí en busca de tesoros aunque quizás más importante que todo eso, es el hecho de que están celebrando su reciente enlace junto a su preciosa hija.
Este no es una blog que hable de asuntos familiares pero en esta ocasión no podía dejar la ocasión de dedicarles una "entrada".



Tulum y el Caribe es un destino de lo más atractivo, ya no solo por sus aguas cristalinas y cenotes...sino porque alberga uno de los yacimientos mayas más bellos.
Acaba de amanecer en Tulum. El día se presenta nublado y muy ventoso, es posible que una tormenta tropical esté al acecho, pero nos encaminamos hacia las ruinas con una sonrisa radiante.
Hace años, Pedro, el pater familias, le dedicó unos días a Tulum. Aquello según me cuenta era otra ciudad menos saturada por el turismo y con un encanto propio de los lugares que aún se esconden entre la selva y el mar. Sucede que cuando uno vuelve a esos sitios de los que en un tiempo pretérito se enamoró...ya no puede esperar encontrarse lo mismo, las sensaciones son otras y la vista que envolvía tanta belleza comienza a perderse en la línea del horizonte. Aún así Tulum se viste de nostalgia y misterio para recibirlos, como tres expedicionarios deseosos de admirarla.




La pequeña Ana Luna, con tan sólo siete años ya podría despuntar como futura arqueóloga y se hace preguntas sobre el origen de aquellas piedras y su disposición. El pasado ya se ha apoderado de ella.
Marta camina con la mirada puesta en un edificio construido frente al mar. Con toda seguridad es una de las construcciones más antiguas del recinto y según parece cuenta con elementos que simbolizan a Venus y al Sol. Uno de los paneles informativos nos indica que la ciudad de Tulum recibía en la antigüedad el nombre maya de Zama, que en maya significa amanecer y que también fue un importante centro de culto para el "dios descendente".




Marta, Pedro y Ana Luna se han dispersado por el recinto, ahora cada uno observa el lugar bajo un prisma de sensaciones y comienzan a sentir el verdadero sentido de la soledad contemplada.




A Pedro le interesa la parte histórica de su descubrimiento-ya sabemos todos los que le conocemos que su pasión por los viajes viene de lejos-por tanto el díptico informativo que habla sobre sus descubridores llama su atención y comienza a imaginar en el tiempo.
Allá por 1842, dos ingleses muy intrépidos, John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood llegaron hasta estas ruinas con el propósito de estudiarlas y dibujarlas. Las pinturas son tan exquisitas que causaron furor en la Inglaterra del siglo XIX por su delicadeza, luz y color. A día de hoy se siguen cotizando a unos precios muy elevados en subastas y los coleccionistas de arte no escatiman en gastos para adquirirlas.


Frederick Catherwood

Tras dos horas de paseo el cansancio aparece y nuestros viajeros deciden salir del recinto. Sólo queda bajar unos metros por el acantilado y sumergirse en las aguas del Mar Caribe.



¡Feliz viaje!

viernes, 11 de agosto de 2017

Existe una ciudad llamada Darwin




Ha llegado el mes de Agosto y como es costumbre por estas fechas suele caer un libro de Xavier Moret en mis manos.
Los últimos veranos he disfrutado de su lectura a través de "América, América" o "La memoria de Ararat", pero estos días tocaba disfrutar de "Boomerang-Viaje al corazón de Australia".

Australia no es sólo una isla o un continente, es mucho más. Podría ser la suma de un todo y a la vez de la nada porque su naturaleza es tan hostil y a la vez tan bella que te aleja de la realidad.
Moret emprende un viaje en solitario. Visita sus grandes ciudades como Sydney, Melbourne, Camberra y sale en busca de lo desconocido: paisajes infinitos, mares y océanos salvajes, animales únicos y una población aborigen diezmada por el hombre blanco.

Si retrocedemos en el tiempo descubriremos al holandés Willem Jansz como el primer navegante occidental que desembarcó en la isla, allá por 1606. Según las crónicas escritas hizo una descripción de la zona como la región más árida y estéril y a sus habitantes los tachó de pobres y desgraciados.





Si avanzamos en el tiempo un poco más, como un siglo y medio seremos testigos de la llegada a las costas australianas de la persona a la que se le atribuye el verdadero descubrimiento del continente. Este es el inglés James Cook (1728-1779) que a bordo del Endeavour capitanea  una de las expediciones científicas más relevantes y cuyo objetivo fue el de observar el tránsito de Venus desde la superficie del sol. Desde ese momento el misterio que envolvía aquella tierra-Terra Australis Incognita-ya tenía un lugar marcado en las cartas de navegación. La cartografía había conquistado otro continente.

Yo nunca había sentido una especial atracción por este lugar del mundo. Demasiado extenso, árido, vasto, con una sensación de territorio infranqueable, infinito, inabarcable.
Tras su lectura Moret consigue que fijes la atención en paisajes que sólo puedes encontrar allí, porque sólo es en Australia dónde se encuentra la roca más mágica del planeta.
El Uluru o Ayers Rock (como la conocen los europeos) es una roca de 3,6 kilómetros de largo y 348 metros de alto. Para los aborígenes es sagrada y nunca se suben a ella, su carácter mágico la hace única, por eso jamás la pisan, sólo la observan, la estudian y la miman, como si fuera una divinidad. La hordas de turistas la pisotean con el objetivo de plasmar sus caras en su selfie que pronto quedará oculto en el tiempo.




Moret continúa viaje y hace una parada en un lugar llamado Alice Springs siguiéndole la pista a Bruce Chatwin (1940-1989) y su libro "Los trazos de la canción". Esta pequeña población tiene una librería cuya propietaria llamada Iris Harvey se dedica(ba) a vender libros y cuadros de pintores aborígenes. Resultaba de lo más interesante encontrarse con una mujer que dejó Europa tras la II Guerra Mundial para instalarse en medio del desierto australiano. Rodearse de la literatura de los clásicos y la historia local parecía la entrada a una nueva dimensión en medio de la nada.




Y por fin llegamos a una ciudad llamada Darwin, bautizada así en honor al naturalista Charles Darwin que arribó a estas costas en su viaje alrededor del mundo a bordo del Beagle entre 1831-1836.
Esta ciudad, capital del Northern Territory sirve de avituallamiento a todos los viajeros que llevan muchos kilómetros a sus espaldas tras superar el inhóspito Outback, la arena y una sed de mar como pocas veces se puede llegar a sentir!
Darwin comenzó a cobrar importancia cuando en el año 1871 se descubrió oro en lugar llamado Pine Creek a unos docientos kilómetros al sur. Es a partir de entonces cuando Darwin se convierte en el puerto de entrada y salida de mercancías, buscadores del preciado metal y sobre todo punto estratégico en las comunicaciones con Asia.

Esta ciudad ha sufrido dos catástrofes por las que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad.
La primera ocurrió durante el ataque aéreo japonés durante la II Guerra Mundial. La flota aérea fue la misma que atacó Pearl Harbor al comienzo de la guerra y ha supuesto el mayor ataque bélico que ha sufrido Australia hasta la fecha.
La otra catástrofe ocurrió en 1974 cuando el ciclón Tracy arrasó literalmente la ciudad con el 70% de los edificios destruidos.



A unos 170 kilómetros de Darwin nos encontramos con una de las maravillas del país. Se trata del Parque Nacional de Kakadu, una extensión del territorio plagada de accidentes geográficos, planicies inundables habitadas por cocodrilos marinos y abrigos rupestres como Ubirr, Nourlangie y Nanguluwur, en los que el hombre ha dejado su huella desde hace más de 20.000 años.


sábado, 8 de julio de 2017

Enviado especial a las Highlands


Copyright Mauricio & Patri

Llega el verano y como cada año uno empieza a pensarse si es el momento de hacer un viaje o soñar con él.
Yo, en principio me reservo a que los vientos alisios me sonrían, y quizás con un poco de suerte embarcar hacia lo desconocido...
Estos días recorren las Highlands una pareja de grandes viajeros, Mauricio y Patricia, que me envían crónicas de su estancia viajera por Scotland a través de fotos y emoticonos.





Escocia fue para mí un viaje un poco extraño. Sí  ya sé que el verdor, el whisky y la lluvia son siempre un atractivo pero a veces por circunstancias los viajes no son cómo uno los imagina. Pero vayamos a lo interesante.
Escocia se presenta como un respiro, una pequeña esmeralda verde que te despierta las ganas de comerte el paisaje con los ojos. Sólo por hacer una pequeño apunte y aunque nuestros viajeros se lo hayan saltado, he de recomendar visitar la capital, Edimburgo, una joya norteña envuelta en niebla, lluvia y misticismo celta. Sólo con pasear por la ciudad ya sientes un "relajo" merecedor de una brown-ale, esa cerveza que le gustaba beber a Jorge Luis Borges y le hacía brindar por uno de los más ilustres escritores que ha dado esa ciudad y el siglo XIX, me refiero a Robert Louis Stevenson.

Otra de las sorpresas fue "toparnos" en la National Gallery con un cuadro digno de contemplación mesurada, "La Vieja friendo huevos" (1618) de Velázquez (1599-1660), un testimonio pictórico de una época y una España barroca devastada por el hambre, las guerras de religión y la más afilada picaresca.




El cine y la película "La vida privada de Sherlock Holmes" (1970) dirigida por el director Billy Wilder se convirtió en el motivo para visitar Escocia. Sus dos grandes protagonistas, Holmes y Watson, acompañados por la Señorita Irene Adler, se sumergen en una aventura detectivesca a través de las Highlands en busca de un marido "desaparecido" en extrañas circunstancias. A lo largo del trayecto van apareciendo personajes de lo más variopinto, desde unos enanos hasta unos monjes trapenses dispuestos en romería que dan qué pensar. Wilder dijo en una ocasión que ésta había sido su película más íntima y personal y señores...para mi es una obra maestra.




Las películas ambientadas en escenarios escoceses son muchas. Quien no ha visto "Braveheart", "Rob Roy", "Los inmortales", "La trampa", "Local hero" y un larguísimo etc...
Escocia atrae porque la naturaleza sigue siendo virgen, porque el Lago Ness encierra en sus profundidades un misterio envuelto en un marketing de postal, llaveros y menaje con un Nessie caricaturizado de mil formas y maneras y, atrae aún más porque el aire es fresco y el café (aunque malo) te acompaña en el coche mientras recorres el país y escuchas a Nick Drake.


Pd: entrada dedicada a Mauricio y Patricia ¡Feliz viaje!